Cada familia está a menos de 30 metros de distancia. Hay un hombre mayor no vidente, su esposa, su hija con sus nietitas; y otra mujer con sus seis hijos y una sobrina. La situación no es nueva ni aislada; marca la ausencia de políticas específicas para los sectores más postergados de la sociedad. Culturalmente para estas personas, todo parece reducirse a la ayuda oficial para generar un vuelco en el escenario.
Faustino Zayas, tiene 76 años, su DNI es el 7.497.503, esta jubilado y con lo que le pagan apenas le alcanza para la comida diaria. Según cuenta su esposa no tiene PAMI, ni PROFE; porque prácticamente son analfabetos y no saben como hacer los trámites. Pero lo mas triste y conmovedor es que Faustino, se opero hace mas de un año de cataratas. En aquel momento apenas podía distinguir. Aunque luego de la cirugía, nunca pudo recuperar la visión. Ahora rompe en llanto todos los días, porque sueña con volver a operarse en el Hospital de Alta Complejidad, con la esperanza de ver, aunque sea un poquito.
Al respecto Faustino Zayas, contó: “apenas puedo caminar; y además no veo desde que me operaron. Sabe que tristeza y desesperación me agarra; porque prácticamente tengo que depender de mi señora, para todos mis quehaceres. Cuando siempre fui un hombre activo e independiente”.
Finalmente Faustino Zayas, exclamó: “le pido a algún medico que me ayude; quiero una oportunidad para operarme nuevamente. No importa si después no puedo ver. Pero no quiero dejar este mundo sin al menos volver a intentarlo. Solamente eso pido, otra oportunidad.”.
Por ultimo, Luciana Rebollo, de 67 años, dijo: “la verdad, espero que alguien nos ayude, porque necesitamos muchas cosas. Primeramente una silla de ruedas para movilizarle a mi marido, además de chapas de cartón para la casa; o si el gobierno nos da una vivienda, le vamos a estar siempre agradecidos.”.
TAMBIEN
La mujer vive a unos treinta metros, de Faustino. Su familia esta compuesto por sus seis hijos, sus tres nietos y su marido, que hace changas para mantenerlos. Si bien lo que más necesita son chapas para arreglar y agrandar su humilde casita; también sueña con tener su vivienda, para vivir con dignidad. Aunque sostuvo que ya no le quedan esperanzas porque a través de los años, le han mentido muchas veces.
Al respecto, Elsa Silva, relató: “con mi familia necesitamos toda la ayuda posible. Aunque sea unas chapas de cartón para poder hacer otra pieza; ya que como se puede ver, dormimos hasta en el comedor.”.
También agregó: “nos hace falta camas y colchones, aunque sea usado. Y que lindo sería que tengamos nuestra propia casa, una vivienda donde podamos vivir dignamente. Aunque cada vez que pienso en ello, a mis 51 años, ya he perdido las esperanzas.”.
Finalmente Elsa Silva, dijo: “todo lo que le estoy mostrando y contando no es mentira, inclusive pueden venir a ver como estamos viviendo. Espero que esta vez alguien nos ayude.”. Si desea ayudar a esta familia, puede llamar al celular 3717603030.
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