La Terminal de ómnibus de Formosa desde donde emigran al sur miles de formoseñosSon las 20:30 del día viernes en la Terminal de ómnibus de Formosa y las noticias que vienen desde el encargado de la boletería con respecto al servicio hacia la provincia de Santa Cruz no son buenas.
Pero no es el único, los otros servicios también llevan una larga hora de retraso y los andenes están llenos de gente.
El Comercial pudo averiguar que esa noche solo viajarían 10 personas a la ciudad de Río Gallegos por lo que fue bastante difícil ubicarlas entre la cantidad de gente que esperaban sus ómnibus demorados.
Sin embargo no pasó mucho tiempo hasta que en ese habitual “No lugar” en que resultan las Terminales, dos personas que conversaban en voz alta como circunstanciales “camaradas” pisando el umbral del exilio se quedaron expuestos por el tema de la charla: Trabajar en empleos de la construcción, en empresas del sur para poder mandar dinero a sus hogares.
La mayoría de los nuevos emigrantes viajan solos para explorar sus posibilidades laborales cuando se insertan en el mercado laboral tienden a reproducir las tradicionales redes de contactos y sus ocupaciones, luego irán amigos, familiares, dependiendo del éxito alcanzado.
Los números estiman que más de 100 mil formoseños han abandonado la provincia en búsqueda de mejores perspectivas laborales y aún lo siguen haciendo.
Pero los dos protagonistas de la historia no son nuevos emigrantes según ellos mismos manifiestan.
Juan y Omar conversan como si ya estuvieran arriba del ómnibus preguntándose los destinos de cada uno y El Comercial fue testigo privilegiado sobre los pareceres de esos hombres que han tenido que dejar a sus esposas e hijas para poder a su vez, brindarles un futuro.
El mas abierto a la conversación es Juan, no así Omar. Quizás porque Juan tiene muchos mas años trabajando en el sur que Omar.
“Estoy trabajando allá desde hace cinco años, soy maquinista vial y estoy ganando “una platita” que a comparación con lo que ganaría acá en Formosa no sería lo mismo” explicó Juan quien tiene su familia en Riacho He Hé.
En el caso de Omar, su familia es oriunda de Pirané y ambos están solos en los andenes de la Terminal esperando que llegue su coche.
Juan explicó que primero fue a probar suerte un año al sur, “Yo fui primero un año al sur y después volví porque en ese momento había muchos bolivianos y chilenos trabajando allá”, entonces decidió volver en el 2011. “Tuve que renunciar, porque vine a trabajar en una empresa muy seria supuestamente porque me volví a Formosa pero no fue así. Lamentablemente quería dejar mi plata en mi pueblo pero no pude y me tuve que volver a ir”.
Agregó también que se sufre mucho el frío pero el viento es seco, no húmedo como acá pero como él trabaja arriba de las máquinas viales, siempre esta con la calefacción.
Omar, oriundo de Pirané se quejó de lo que denominó “la invasión de los bolivianos y los chilenos” porque les sacan trabajo a los argentinos, “Si un albañil cobra $50, ellos se ofrecen por $20, entonces se hace muy difícil”.
Dijo además que: “el lugar donde el trabaja no es un lugar para llevar la familia porque esta lleno de extranjeros, hay prostíbulos con mujeres dominicanas pero en general de todos los países limítrofes y el ambiente no es bueno para sus hijos”.
En cuanto a los sueldos, Juan se quejó que: “Yo empecé a cobrar quincenas muy buenas pero el impuesto a las ganancias se lleva muchísimo”.
En el caso de Juan, tiene un régimen laboral en donde trabaja 45 días y tiene 14 para poder venir a visitar a su familia por lo que se considera un privilegiado, además la empresa le paga los pasajes.
“Siempre extraño mi familia y uno se va buscando que mejore para todos. Yo si fuera por mí no dejaría mi provincia, mi “verde”. Porque ya pasando Bahía Blanca ya no ves más verde” afirmó y un silencio de tristeza acalló la charla.
Omar cargó con la responsabilidad de continuar el relato y dijo que el viaje dura 3 días con sus noches hasta Santa Cruz. En su caso volverá a Pirané para ver a los suyos recién para las fiestas, “calculo trabajar cinco años mas y luego quisiera volver a quedarme. Mis hijas son todas grandes pero uno siempre extraña su terruño”
A la pregunta de si se cruzó con formoseños en Santa Cruz, Omar fue elocuente “Puff...por todos lados” y aclaró además que la mayoría son del interior y trabajan en la construcción.
“Es duro y uno se da cuenta que todos van buscando lo mismo. Lo peor esta en el trabajo que ofrecen en las minas porque es insalubre pero pagan bien pero los mas jóvenes que llegan con “una mano atrás y otra adelante” agarran viaje enseguida”.
El lugar, el bullicio y el tiempo no dan lugar a una entrevista en profundidad pero además son dos personas que acostumbran a hacer de su silencio, un tesoro donde llevan el equipaje mas importante de todos, el recuerdo de un abrazo con sus hijos, las lagrimas de una esposa deseando el retorno, mas pronto o mas tarde, a su Riacho He Hé y a las calles de Pirané para caminar por el lugar de donde nunca deberían haber salido. Su lugar en el mundo.
“¿Ya se van?” dice Juan que volvió de sus pensamientos, el reportaje termina. “¿No van a esperar que llegue nuestro colectivo?”.
Ya han empezado a sentir una partida que en el desarraigo no termina nunca y hasta agradecen el corte de ruta en el Barrio Namqom que los mantiene por unas horas mas en Formosa pero la partida es inexorable y la despedida también.
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