De los 23 homicidios ocurridos en Paraná en lo que va de 2013, 15 víctimas tenían menos de 30 años, y siete menos de 18. La mayoría de los acusados también son jóvenes y adolescentes
En algunos casos el ataque lo desencadenó alguna vieja bronca o una disputa, en otros fue un arranque de violencia inusitada. Son muy pocos los homicidios en ocasión de robo en la provincia, en casi todos los casos víctimas y victimarios se conocían. Lo difícil de comprender es cómo un pibe anda con un arma, y mucho más cómo decide ir a matar.
Además, es creciente la cantidad de delitos como robos y hurtos cometidos por adolescentes de 14 a 18 años, aunque no llegan a ser uno de cada 10 del total de hechos. Pero sí refleja la facilidad con la que chicos alquilan o compran armas para robar elementos que le sirvan para adquirir estupefacientes.
“Es impensado que un chico de 14, 15 o 16 años tenga un arma. No tendría que existir, pero existe, se compra en todos lados o se alquila”, dice el defensor de Niños y Adolescentes, Pablo Barbirotto. Y asegura que aunque esto “es inconcebible, tampoco es apocalíptico en términos estadísticos. En Entre Ríos estamos a tiempo. Las muertes de este último tiempo han sido enfrentamientos entre bandas, no cuestiones de inseguridad”.
Barbirotto es de los que trabajan todos los días frente a estos problemas, y sostiene: “El chico que tiene un arma piensa que está jugando a la Play Station. No toman consciencia porque son chicos, como cualquier persona de 14 o 15 años, en esa edad todos éramos invencibles. Pero cambió la concepción de los 80, los chicos no conseguían armas ni drogas como ahora”.
Además, el defensor considera que el problema “genera mucha preocupación” cuando aparece en un medio de comunicación, “porque un menor en un delito genera alarma, nos sorprende a todos, pero previamente hay un montón de señales”. Y enumera, por ejemplo, los niños que están en la madrugada en la terminal de ómnibus, haciendo malabares en una esquina. “Como sociedad a ese chico que nos vino a pedir le dimos vuelta la cara. Se hace visible cuando cometen un delito”, afirma Barbirotto.
Mas allá de mano dura o blanda
En los últimos días diferentes sectores políticos en campaña electoral pusieron el grito en el cielo ante el homicidio en un robo de un chico de 15 años en Buenos Aires, y se habla que esta semana se comenzará a redactar un proyecto de ley para bajar la edad de inimputabilidad de menores que cometan delitos graves.
Al parecer, las únicas opciones posibles cuando un menor que delinque son encarcelarlo o dejarlo en libertad en la misma situación que antes de robar o matar. Para Barbirotto esto es una “confusión que está entre los propios operadores del Derecho”.
“No es lo mismo ser inimputable de un delito que ser no punible. Una persona de 14 o 15 años es imputable, le podés imputar un delito, pero no le podés poner una pena. Es no punible, pero eso no significa que no sea procesable”, explica el defensor.
Según esta otra óptica del problema, al menor que se lo encontró envuelto en un hecho delictivo, dejarlo en libertad sin más para que regrese al mismo ámbito sin reflexionar sobre lo que hizo (o supuestamente hizo), es peor tanto para él como para la sociedad.
“El error que se comete es que la mayoría de las causas con chicos de 14 o 15 años se archiva, porque no se les puede poner pena. Error: es no punible, pero sí es procesable. Desde el punto de vista simbólico el proceso es importantísimo para que el chico tome conciencia, porque el proceso penal de menores requiere insertar al chico, darle la posibilidad de reflexionar sobre el hecho. Si le ponen un defensor, un fiscal y un juez, le hacen el proceso y lo declaran penalmente responsable, pero no punible, la cabeza del chico cambia. Hoy en día el juez le dice: ‘No sé si fuiste o no fuiste autor del hecho, pero por las dudas te voy a poner restricciones, andá a tu casa, a la escuela, pero de ahí no se hace más nada, se archiva”, dice Barbirotto.
“En cambio, si el chico tramita el proceso penal, desde lo simbólico se trabaja de otra forma porque asume la responsabilidad. Mucha gente dirá que es innecesario hacer un proceso penal si no le vas a poner pena. No, porque después viene la otra etapa, donde se trabaja con equipo de técnicos, con psiquiatras, psicólogos, trabajadores sociales, quienes van a poder trabajar con ese chico porque alguien lo declaró responsable”, desarrolló el defensor, y agregó que es algo que “ya se puede hacer”.
Ante esta problemática, un grupo de profesionales de diversas disciplinas, entre ellos Barbirotto, viene trabajando sobre la necesidad de elaborar un proyecto de ley para que Entre Ríos tenga un proceso penal para niños y adolescentes. La idea es que el tema sea abordado y discutido desde diferentes sectores legislativos, judiciales y políticos.
La comunidad comprometida
Algunos sectores de la sociedad civil, alarmados por la escalada de violencia en algunos barrios de Paraná, se reunieron para plantear las necesidades a resolver que ayudarían a pacificarlos y a que los jóvenes tengan espacios que los aleje de situaciones delictivas.
Por ejemplo, el encuentro desarrollado en el barrio Lomas del Mirador, donde varias comisiones vecinales de la zona este, referentes religiosos, policías y docentes de las escuelas de la zona, llevaron a la intendenta los reclamos de alumbrado, urbanización, mejoras en calles, recolección y limpieza de residuos para la zona.
Desde la vecinal Barrio Mitre, donde mataron al chico el martes, se lamentaron y expresaron el dolor por la muerte de Tatita, el chico asesinado en calle Pronunciamiento luego de una vida de carencias, dificultades y consumo de drogas. Y luego manifestaron: “Porque se debe seguir adelante. Porque los gurises se lo merecen. Porque hay que recuperar la alegría de encontrarnos y construir juntos un espacio que nos cobije a todos. El 14 de setiembre tendremos el primer festival solidario en barrio Mitre. Por el piso de la cancha para nuestros pibes”.
Ronaldo Aguilar tenía 15 años. Fue acribillado en barrio Consejo. El acusado es otro menor de edad que está en libertad. Nani jugaba de 9 en el Club Ministerio.
Emanuel Vásquez fue asesinado en barrio Lomas del Mirador 2. Tenía 16 años, una novia y su pasión era su moto. Los detenidos tienen 18 y 21 años.
Emanuel Cartasian tenía 25 años. Vivía en una cortada del barrio Anacleto Medina, y murió en un ataque a balazos. El acusado es un vecino.
Octavio Clari (19 años)fue asesinado en la Costanera, cuando se estaba divirtiendo con amigos. El acusado de 25 años le disparó tras una discusión.
Marcelo Hereñú tenía 19 años. Lo mataron en Bajada Grande. Los acusados tienen 17 y 21 años. Habría una historia de disputa entre dos familias.
Jésica Monzón murió de un tiro en barrio Belgrano, donde hacía tiempo había balaceras. Dejó dos hijos. Los acusados tienen alrededor de 20 años.
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