El drama del frío castiga a las tomas neuquinas

El drama del frío castiga a las tomas neuquinas

Al encarecimiento de los costos para calefaccionarse se suma la inseguridad y la basura, que se acumula sin control municipal.

A medida que se acerca el invierno, en las tomas de la ciudad no sienten frío, sino miedo. O tal vez ambas cosas. Los precios de las garrafas y de la leña hacen que calefaccionarse en el Oeste sea más caro que en cualquier barrio del centro. A esto se suma un cuadro de riesgo con el uso de los caloventores que, por las fallas y cortocircuitos –generalmente debido a conexiones ilegales–, todos los años se cobra varios incendios.

Un bins de leña cortada cuesta entre $ 600 y $ 700 y sólo con una estufa hogar les alcanza para dos semanas completas. Por lo que en el mes se les van por lo menos $ 1.200. Las garrafas sociales, por su parte, dicen que solo están disponibles para unos pocos. Por eso, la mayoría paga desde $ 130 hasta $ 180 en una de 10 kilos en los mercados del barrio. Si las usan para cocinar únicamente les dura tres semanas.

"Antes repartían leña, pero hace dos años dejaron de hacerlo. Hoy los precios son muy altos. La garrafa tenés que buscar precio, porque cada uno cobra lo que quiere y no se regula nada", contó Mariela que trabaja en el SUM de Cuenca XV.

El método más usado son los caloventores, porque como la mayoría están enganchados, no pagan la luz. "Pero todo está mal instalado y lo dejan toda la noche prendida, por eso siempre hay cortos que terminan en incendios", dijo Guillermo, un vecino del barrio.

 

Además del frío, la basura

 

Al problema del frío se le suma la basura. En la Toma 7 de Mayo, como en muchas otras de la ciudad, el camión de la basura pasa de largo. "Dicen que el barrio termina en la calle Rosario y 1 de Mayo, así que no recolectan nuestros residuos. Todos tiran donde quieren y a los que vivimos acá no nos queda otra que mantener nosotros mismos", dijo Jorge.

En los alrededores sostienen que la ecuación es fácil. Ellos tiran la basura y la municipalidad limpia poco, o nada, por lo que el problema se hace grande. Relatan que algunas veces se agrupan para hacer reclamos, pero "cuesta mucho que tomen medidas", comentan.

Asumen que falta conciencia y educación entre los vecinos para mantener limpio. Por las noches, no saben quienes son los que llegan en autos y camionetas, se paran frente a sus casa y al otro día amanece todo regado de basura. "Hay plásticos, ropa, pedazos de heladeras, animales muertos, residuos tóxicos y los chicos cuando buscan lugares para jugar contraen enfermedades, por eso nos juntamos y quemamos", contó Mariela.

Por otra parte, entre la mugre también crecen los yuyos. Después del fuego y el frío, una de las cosas que más miedo provoca son los yuyos altos. "Cualquiera se puede esconder ahí, por eso no los podemos dejar", concluyeron.

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