Las defensas de la ciudad son golpeadas constantemente por la crecida. Aseguran que esta semana será decisiva. Todos los días se refuerzan los terraplenes. Se patrulla la zona por aire y tierra.
Personal de Recursos Hídricos, con apoyo de la comuna local, libra una guerra sin cuartel a lo largo de la ruta 92, donde se levanta el bordo que contiene la enorme masa de agua proveniente de Salta, tras un prolongado período de lluvias torrenciales en la cuenca.
Ayer, como casi todos los días desde hace una semana, hubo derrumbes provocados por el golpeteo constante de pequeñas olas que van desgastando la última esperanza de cientos de familias dorenses que temen correr la misma suerte que el año pasado, cuando más de cuatrocientas familias tuvieron que ser evacuadas.
“Subió el nivel del agua, eso se nota claramente, pero el personal de Recursos Hídricos con sus máquinas está trabajando constantemente. No se pueden descuidar ni un minuto porque es la última defensa”, dijo ayer el director de Defensa Civil de la provincia, Mario Guzmán, luego de completar un recorrido por el largo corredor que entre el jueves y el sábado tuvo que soportar –además- los efectos de una persistente llovizna que complicó las tareas de refuerzo y vigilancia.
Precisamente, en Dora existe también temor de que productores de la zona intenten romper los bordos para salvar sus campos cultivados, motivo por el cual se apostó una guardia permanente en el lugar con una docena de policías que recorre la zona en motocicletas o a pie.
Aunque durante los días de lluvia tuvieron que recurrir a baqueanos del lugar para que patrullen a caballo, ya que el terreno era imposible de transitar en vehículos.
Plan B
De todas formas, si las cosas se complican y se hace imposible contener el agua, los operarios de Recursos Hídricos ya tienen listo un plan de emergencia. Se trata de cortes planificados en los bordos, para derivar al menos parte del caudal por un canal que conduce hacia el sur, pasando por cerca de la localidad de Real Sayana.
Según afirmó Guzmán, se trata de una alternativa que permitirá descomprimir el embalse de agua en la zona de Colonia Dora sin poner en riesgo a otras poblaciones, ya que el mencionado acueducto conduce agua hacia campos despoblados.
Mientras tanto, los controles del caudal desde el dique Figueroa –que ayer erogó 80 metros cúbicos por segundo- y la vigilancia permanente por aire y tierra, permitirían tomar medidas con tiempo suficiente para evitar que familias de la ciudad cabecera del departamento Avellaneda sean alcanzadas nuevamente por el agua.
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