Esta ciudad se ha convertido en un importante centro migratorio para las mujeres de esa república centroamericana. Diario Patagónico elaboró este primer informe en base a datos estadísticos que dan cuenta del modo por el cual obtienen su residencia y cómo subsisten, en muchos casos gracias a la prostitución.
Un ejemplo se suscitó hace dos semanas cuando una mujer de nacionalidad dominicana se unió en matrimonio con un argentino, quien accedió por 2.000 pesos a dar el “sí” en el Registro Civil, pese a tener hijos y estar en concubinato con otra mujer, la que incluso asistió al casamiento. Pero también se dice que otros favores de ese tipo se han cotizado en cifras que alcanzan los 4.000 pesos.
Esta práctica, que ya es vox pópuli en esta comunidad santacruceña, se convirtió en algo habitual desde hace poco más de tres años, cuando comenzaron a llegar las primeras mujeres de esa república.
Muchas de ellas pagan a hombres desocupados o que atraviesan por una mala situación financiera sin tener en cuenta los riesgos civiles que esta unión podría acarrearles.
Es habitual que marido argentino y mujer dominicana nunca convivan juntos ni compartan nada, aunque se dieron aislados casos de parejas que terminaron consolidándose luego del inmenso y mutuo favor.
MAS DE VEINTE UNIONES
Según datos recabados por este diario, en el último tiempo el Registro Civil local ya ha unido oficialmente en matrimonio a más de 20 mujeres dominicanas en similares características.
La respuesta al por qué es clara: sólo así pueden obtener la residencia que les permitiría conseguir un trabajo fijo y, en algunos casos, hasta traer a sus hijos desde su país de origen porque las extranjeras sólo poseen certificados de residencia precaria que les permite estar temporalmente en la Argentina.
El número de dominicanas aumenta exponencialmente. Sin embargo, son pocas las que han podido vivir de forma autosustentable, es decir a través de un trabajo formal. Las menos han podido ocupar puestos como empleadas domésticas y prácticamente no se las ve atendiendo comercios, pero sí existe un gran número que se dedica a la prostitución.
A LA DOMINICANA
En este punto, vale decir que este diario ha consultado los registros del departamento de Comercio y Bromatología de la Municipalidad, donde las alternadoras se registran a través de sus libretas sanitarias, obligatorias para desarrollar la actividad.
La cantidad de prostitutas dominicanas registradas desde el año 2007 a la fecha asciende a 123, un número irrisorio si se tiene en cuenta que según el Centro de Orientación e Investigación Integral Dominicano, más de 200 mil ejercen la prostitución fuera de su país.
En este punto vale hacer la aclaración que hasta el cierre de esta investigación, sólo 30 tenían sucesivas renovaciones de sus libretas, es decir que el resto pudo haber migrado hacia el circuito alternativo en el que se ubican los departamentos vips o bares nocturnos en donde la actividad no está regulada, sin contar con aquellas que han llegado sin jamás haber tramitado su libreta de sanidad.
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