Si bien el día de esta advocación mariana fue el miércoles, la comunidad religiosa de la parroquia que lleva su nombre, decidió que se festeje el fin de semana. A partir de las 15:30 se desarrollará una caravana de autos y posterior peregrinación a pie. El lema de estas fiestas patronales es “Por la fe, María recibió la palabra del ángel y fue la madre de Dios”.
En nuestra ciudad, la novena a esta advocación mariana comenzó el 30 abril y culminó el miércoles. Durante cada día de la novena, en la misa diaria se efectuó una súplica distinta y se realizó la adoración al Santísimo Sacramento. Todas las actividades se llevaron a cabo en el templo ubicado en Bolivia 250. La procesión en honor a la Virgen “gaucha” se llevará a cabo el domingo.
Procesión
En diálogo con el padre Mariano Díaz, LA OPINION pudo obtener más detalles acerca de la procesión que se realizará el domingo. “El día de la Virgen del Luján nuestra petición en la misa estuvo orientada a las necesidades de la Patria, por la justicia y la paz, pedimos por aquellas cosas que los argentinos debemos cambiar en nuestro corazón para ser verdaderos discípulos de Jesús.
“Este año decidimos centrar el festejo para el domingo ya que los días de semana la feligresía no puede participar por sus trabajos. Por este motivo el domingo, a las 15:30, saldremos en caravana de autos desde la capilla Santa Lucía, ubicada en la intersección de calles 8 y 15, del barrio Viajantes. Allí antes de partir haremos la entronización de una réplica de la Virgen del Luján. Luego en caravana nos vamos a dirigir hasta avenida Marcelino Ugarte y la ruta Nº 188, y proseguiremos con la procesión a pie hasta la parroquia, ubicada en Bolivia al 200. Celebraremos la misa para luego continuar con la fiesta en la que compartiremos un chocolate y tortas en honor a la patrona”, contó Mariano Díaz.
Año de la Fe
Como es habitual, cada año, las fiestas patronales se caracterizan por organizarse bajo un lema característico. Explicando el lema de estas fiestas, el padre Mariano sostuvo: “El año pasado centramos nuestras peticiones por una Patria más justa, pidiendo a la madre que como protectora de Argentina podamos tener una patria de hermanos. Este año decidimos centrar la temática en la fe ya que transcurrimos hasta octubre en el Año de la Fe, establecido así por el Papa anterior Benedicto XVI. Por eso el lema de este año es: ‘Por la fe, María recibió la palabra del ángel y fue la madre de Dios’, centrado en que María fue una mujer de fe y creyó en lo que le decía el ángel y por ello llegó a ser la madre de Dios”.
Señales
Como es sabido este año es muy particular debido a que el Papa, el máximo exponente de la Iglesia Católica es monseñor Jorge Bergoglio, llamado ahora Francisco, sacerdote argentino. Poniendo la mirada en esta situación, el sacerdote expresó: “Durante la homilía de una misa yo les decía a la gente que cuántas son las cosas que Dios quiere decirnos. Primero la gracia de que en 1630 María decidió quedarse a orillas del Río Luján y cómo en lo sencillo de un signo (que la carreta no pudo avanzar), se inició un proceso de encuentro entre Dios y los hombres de nuestro pueblo.
“A pesar de que hay muchas situaciones que como pueblo nos duelen, le pido a la gente que siga viendo las señales y obras de Dios entre nosotros. Muchas fueron las gracias que tuvimos este año, por ejemplo la elección de un papa argentino. Esto nos acercó un poco más a la Iglesia y a Dios”.
Humildad
Por último, el sacerdote manifestó: “La Iglesia nos propone a María como mujer de fe. Una mujer que creyó, que confió en Dios y dejó que El obrara en su vida. Y esa confianza le fue dando un corazón humilde. Creo que nos falta, como pueblo, un corazón humilde. Jesús dice: ‘Aprendan de mí que soy bueno y paciente de corazón’. Considero que la humildad es clave para un cambio. La humildad va a permitir que reconozcamos nuestros errores, nuestros defectos y eso hará que podamos dialogar. Hace varios años que venimos poniendo en eje de debate el diálogo, pero nunca nos acercamos a dialogar”.
Historia
La devoción del pueblo argentino a la Virgen de Luján nació hace 381 años, cuando en 1630, a orillas del Río Luján, ocurrió un prodigioso suceso que obligó a dejar una pequeña imagen de la Santísima Virgen en ese lugar.
En mayo de 1630 la milagrosa imagen de la Virgen de Luján llegó a la Argentina. Antonio Farías Sáa era un hacendado radicado en Sumampa (Santiago del Estero) que quería colocar en su estancia una capilla para la Virgen. Este hombre le pidió a un amigo que vivía en Brasil que le enviara una imagen que representara la Inmaculada Concepción de María. El amigo le envió dos, la que le había encargado y otra de la Virgen con el Niño Jesús. Cuando llegaron, fueron colocadas en una carreta y partieron en una caravana rumbo a Sumampa.
La caravana se detuvo a orillas del Río Luján, a 67 kilómetros de Buenos Aires, en una hacienda conocida como la estancia de Rosendo. Al llegar el otro día los carreteros iban a proseguir con el viaje, pero la carreta que llevaba la imagen no se movía, intentaron de todas las formas posibles que caminara, bajaron la mercadería, colocaron más bueyes, pero todo fue inútil.
Las dos imágenes estaban en el fondo de la carreta en dos pequeños cajones. Los carreteros retiraron una imagen y no se movió, la subieron y bajaron la otra, y la carreta marchó normalmente. En ese instante los hombres comprendieron que estaba ocurriendo algo milagroso. Al ver que la Virgen no quería marcharse se dirigieron a la casa más cercana, la de don Rosendo.
La familia se emocionó al ver la imagen y la colocaron en su casa, la noticia corrió por toda la región y se enteraron hasta en Buenos Aires. Las personas empezaron a viajar al lugar, entonces don Rosendo construyó una pequeña capilla, entre los pajonales de la pampa. En este lugar permaneció la Virgen desde 1630 hasta 1674.
La capilla
Doña Ana Mattos, viuda de Siqueyras era una señora que tenía gran cantidad de tierras a orillas del Río Luján. Ella quería llevar la imagen a su casa y realizarle una capilla, para ello en 1674 habló con el cura Juan de Oramas, administrador de los bienes de don Rosendo, y la colocó en su casa, pero la Santa Virgen desapareció y la encontraron en su antigua ermita. Doña Ana volvió a llevar la imagen a su casa y por segunda vez regresó a la estancia de don Rosendo.
Luego de confirmar la veracidad de lo sucedido, la Autoridad Eclesiástica autorizó oficialmente el culto público a la “Pura y Limpia Concepción del Río Luján”. Ana donó el terreno para la realización del nuevo templo en 1677, lugar en donde se encuentra la hermosa Basílica de Luján, uno de los santuarios más grandes de Sudamérica y entre los principales del mundo. Es visitado todo el año por centenares de miles de peregrinos.
El Papa León XIII decretó la coronación pontificia de la imagen, la que se llevó a cabo el 8 de mayo de 1887. El 8 de mayo de 1944 el Poder Ejecutivo de la Nación declaró además, a la Virgen de Luján, patrona de las rutas nacionales.


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