Dolores: el intendente Etchevarren, entre la prostitución, drogas, juego clandestino y apriete a periodistas

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Ataque al propietario de "Luces y Sombras": El círculo se cierra en torno a una agresión planificada.

A una semana de la cobarde agresión sufrida por mi hijo de 16 años por parte de desconocidos que se movilizaban en un Fiat Duna y una moto y lo interceptaron para – sin mediar palabra alguna – agredirlo en la vía pública, la investigación policial y judicial no sólo logró la detención del conductor del auto sino que además estableció que el ataque no fue “al boleo”, sino que hubo inteligencia previa, que quedó acreditada por el movimiento del vehículo por las calles céntricas de la ciudad en las dos horas anteriores al evento y el testimonio de la víctima, quien ubicó en tiempo y espacio al rodado en los momentos previos a que sucedieran los hechos que son de dominio público.

La agresión

Los hechos comenzaron a desarrollarse en la madrugada del martes, cuando en el marco de lo que en principio era un confuso episodio mi hijo fue agredido por una patota a tan solo 200 metros de la Jefatura Departamental Dolores.

El hecho ocurrió aproximadamente a las 04:00 en momentos que retornaba a casa tras compartir una salida con amigos, cuando en la intersección de las calles Melgar y San Martín fue abordado por 8 personas que se trasladaban en un Fiat Duna blanco y una moto (que llegaba desde otra dirección), quienes comenzaron a pegarle sin mediar palabra alguna. 

Se enfrentó a los agresores hasta que cayó al piso, recibiendo patadas y golpes en la cabeza. Logró incorporarse y tras otro intercambio de golpes con sus agresores escapó en dirección a la calle Belgrano.

Allí fue nuevamente alcanzado por la patota, y tras un nuevo intercambio de golpes saltó una reja e ingresó al patio de una iglesia ubicada en dicha calle entre Monseñor de Andrea y Melgar, subiendo posteriormente al techo de la misma. 

Transcurrido unos minutos y al no ver la presencia de los agresores, emprendió el camino hacia casa, volviendo a observar el paso de los agresores, razón por la cual se escondió detrás de un vehículo. Tanto el Fiat Duna como la moto dieron varias vueltas de manzana hasta que finalmente se perdieron por las calles.

Ya en la vivienda reparó que no tenía su mochila consigo (recordó que se las había arrojado para defenderse a los agresores), en cuyo interior se encontraba un teléfono celular y dinero en efectivo.

Minutos después se hicieron presentes tres móviles policiales en el domicilio de la víctima, quienes se ocuparon del traslado a la Comisaría para hacer la denuncia penal, y con posterioridad lo trasladaron al Hospital Municipal, donde el médico de guardia dormía, por lo cual – increíblemente – se negó a hacer el precario de rigor.

La investigación

El mismo martes se comenzó la investigación del caso, dado que la celeridad que se le imprimiera a las primeras horas de sucedido el hecho jugaba a favor del posible esclarecimiento de lo acontecido. 

El personal de la Comisaría realizó las primeras diligencias pertinentes, siendo la inicial concurrir al Centro de Operaciones Municipales (COM) para revisar las cámaras de seguridad (no existen puntualmente en los lugares de las agresiones) para poder identificar al automóvil y a la moto en su paso por calles aledañas al alcance de las mismas.

Al mismo tiempo la Brigada de Investigaciones de la DDI comenzó tareas de inteligencia para identificar a los agresores, previo recolectar datos puntuales en sendas visitas a los domicilios de las víctimas.

En las primeras horas de la tarde las víctimas prestaron declaración ante el Fiscal que entiende en la causa, el Dr. Gustavo García de la UFI N° 3, quien al atardecer ya tenía los informes completos provenientes tanto de la Comisaría como de la DDI.

Poco antes de las 22:00 del mismo martes las víctimas ya habían reconocido el vehículo en capturas de pantalla a color que le fueron mostradas en la Comisaría a requerimiento del Fiscal García, lo que devino en el pedido de allanamiento, secuestro y detención.

El procedimiento se realizó a las 03:00 del día miércoles, lográndose la aprehensión de un hombre de 26 años de edad identificado como Carlos Alberto Acosta, domiciliado en calle Crámer N° 661 de este medio, el cual quedó detenido y a disposición de la Justicia.

El mismo miércoles – ya en horas de la mañana – Acosta compareció ante el Fiscal Gustavo García, ante quien negó tener vinculación alguna con los hechos que se le imputan, tras lo cual volvió a ser alojado en la dependencia policial, a la espera de nuevas diligencias judiciales, entre ellas el reconocimiento de la persona por parte de las víctimas, en persona o a través de fotografías en caso de que el acusado se niegue a hacer el reconocimiento de la primera de las formas.

Todo esto deberá hacerse en un plazo perentorio, dentro del cual la Justicia debe decidir si lo libera (seguiría de todas formas vinculado a la causa) o si le dicta la prisión preventiva y su posterior paso a la Unidad Penitenciaria N° 6.

Asimismo se trabaja en la identificación de las demás personas que participaron de la planificada agresión sufrida por mi hijo, que ya quedó comprobado no fue “al boleo” al quedar registrada en las cámaras de video y en las testimoniales que el vehículo Fiat Duna le estuvo haciendo un seguimiento al menor por al menos dos horas.

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