Las comunidades educativas de la Escuela Laprida y de Villa del Carmen asistieron en su totalidad. El matrimonio y los dos pequeños fallecieron al volcar un camión cargado con algodón.
En medio de escenas de profundo dolor, los restos de los cuatro santiagueños que murieron la madrugada del lunes en suelo catamarqueño, fueron despedidos en el cementerio La piedad de esta ciudad. Conmoción en toda la comunidad santiagueña por el trágico final de las víctimas.
Walter Alberto Cansino (49), quien iba acompañado por su esposa Elba Marisa Gramajo (50), sus nietos Tamir Cansino (12) y Emili Sequeira (11), conducía el camión que transportaba algodón y que volcó en la madrugada del lunes en la ruta 157, a la altura de la localidad de San Antonio, departamento La Paz de la vecina provincia.
Sus restos arribaron en los primeros minutos de ayer a Santiago, y fueron velados en distintos lugares. Walter y Elba fueron trasladados a su casa en el barrio Campo Contreras, mientras que Tamir fue velado en el domicilio donde vivía en el barrio Villa del Carmen, y Emili fue llevada a la ciudad de La Banda.
Tamir asistía a la Escuela Nº 1243, ubicada en su barrio. En el establecimiento ya se había dado a conocer que las actividades se verían suspendidas ayer, y en la mañana llevaron hasta la institución los restos del niño que cumplía 12 años el día del accidente.
Con acompañamiento de sus compañeros y de toda la comunidad educativa, los restos del pequeño pasaron por la escuela a la que asistía día a día para ser despedidos.
Reunidos
Pasado el mediodía los cuatro habrían sido reunidos nuevamente en la casa del barrio Campo Contreras, donde decenas de personas se habían acercado para despedir a los miembros de esta familia que en cuestión de minutos sufrieron las cuatro pérdidas irreparables.
Horas más tarde, fue el momento del responso y luego emprendieron el camino hacia la necrópolis capitalina.
Antes fueron hasta el barrio Huaico Hondo, donde residía la familia de Elba Gramajo; allí se unió otra nutrida columna de personas que despedía a las cuatro víctimas del vuelco.
Finalmente, escoltados por un multitudinario acompañamiento, arribaron a La Piedad poco antes de las 18 para su santa sepultura, en medio del llanto y del desconsuelo de sus seres queridos.
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