La jornada de protesta dispuesta ayer en todo el país por la CTERA en defensa de la educación pública, se reflejó en Santa Cruz con un paro de actividades promovido por el principal gremio de los maestros estatales, ADOSAC, cuya dirigencia volverá a mantener hoy en Río Gallegos otro congreso provincial para definir la continuidad del plan de lucha.
En Río Gallegos, la manifestación de ADOSAC tuvo lugar en horas de la tarde y llegó hasta la Casa de Gobierno y la Legislatura, siendo engrosada por otros sectores sindicales nucleados en la denominada Mesa de Unidad Sindical.
Los maestros santacruceños no reciben incremento salarial desde hace casi dos años y reclaman un básico mínimo de 2.400 pesos (actualmente es de 1.600) para que el sueldo de bolsillo (al que se le incorporan título, zona y otros ítems) pueda llegar a los 7.000 pesos.
En ese contexto, se consideran rehenes de una feroz interna política que subsiste en el oficialismo, ya que mientras el gobernador Daniel Peralta les prometió -a través de una mesa de paritarias- incrementar los salarios en un 25 %, el mismo está condicionado a que la Legislatura le apruebe un paquete de medidas económicas, algo que la mayoría de los diputados ya lo rechazaron por adelantado.
Por si esto fuera poco, en Santa Cruz aún no comenzaron las clases en las escuelas de nivel secundario dado que por problemas en la titularización de cargos (devenidos de la aplicación de la nueva ley educativa) el Consejo Provincial de Educación pospuso la fecha de inicio hasta el 18 de marzo.
FALTAN MAESTROS
En la protesta realizada en Caleta Olivia, Mazo señaló que ya es notoria la falta de maestros para completar cargos vacantes dado que muchos de ellos retornaron hacia sus provincias de origen debido a los bajos sueldos que perciben en Santa Cruz, una realidad muy diferente a lo que sucedía hace ya varios años.
El secretario general de la filial local también leyó un documento a través del cual se señala que “hoy la lucha docente es una sola y en cada rincón de nuestro país flamean las pancartas y suenan los bombos en defensa de la escuela pública gratuita”.
“Es una defensa que engloba las condiciones laborales, los salarios, la infraestructura escolar, el número de alumnos por aula, el reclamo por el material didáctico y la igualdad de oportunidades”, se añade.
Finalmente el gremio dejó constancia de que “en lo político, no somos una porción en la interna partidaria entre el Justicialismo y el Frente para la Victoria. Somos trabajadores que no queremos educar para el sometimiento, sino trabajadores que reclamamos una recomposición salarial digna”.
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