El establecimiento sufre severos problemas en su infraestructura: baños inhabilitados, puertas y ventanas rotas, instalaciones eléctricas a medio terminar, desagües obstruidos.
Una cámara séptica en la cocina. Ventanas rotas y puertas sin cerraduras ni picaportes. Cielorrasos destrozados, por cuyos huecos se ven nidos y heces de roedores. Pabellones sanitarios en mal estado.
Desagües obstruidos. Acumulación de chatarra y otros desperdicios (con alimañas incluidas) en el patio del jardín de infantes. Y un largo etcétera. Caída en la desgracia del abandono y la postergación, la escuela primaria Nº 1297 Pte. Perón, en Sauce Viejo, padece desde hace tiempo un estado edilicio crítico. Allí asisten cerca de 460 alumnos.
Movidos por la desesperación de trabajar en pésimas condiciones, los docentes y no docentes de la institución se "autoconvocaron" para reclamar soluciones inmediatas que reviertan el grave estado del edificio escolar. Presentaron un acta firmada al Ministerio de Educación provincial que denuncia el malestar del personal debido a las "angustiosas e insostenibles condiciones edilicias de la escuela".
Inéditamente, al reclamo de soluciones los docentes lo realizaron "en forma separada" de la dirección del establecimiento, que no comparte la metodología del reclamo.
Problemas
El Litoral visitó la escuela para relevar sus condiciones edilicias. En las aulas, se observaron muchas ventanas rotas, y casi ninguna puerta tiene cerradura ni picaportes. Los bancos, rotos y amontonados. En el patio, hay desagües tapados apenas con chapas, que constituyen un peligro inminente. Algo más grave aún: en las aulas varias placas de yeso del cielorraso se cayeron el año pasado "mientras dictábamos clases. Allí las ratas hacen sus nidos", aseguraron los docentes. Hay tramos de una instalación eléctrica que están sin terminar.
Otras dos falencias preocupan seriamente: una de ellas es el estado del patio del jardín de infantes, adonde juegan los niños de la sala de cinco años. El lugar parece un desarmadero, con chatarra, chapas, hierros, pilas de escombros y un yuyal tan alto que casi tapa las pocas hamacas y juegos infantiles que allí están.
El otro problema es el estado de la cocina, cuyo personal prepara a diario las raciones para 290 chicos que asisten en época de clases. Allí, en el interior de la cocina, disimulada debajo de una mesita vieja, hay una cámara séptica. Esto atenta contra las normas de higiene y seguridad alimentaria mínimas con que debe contar cualquier institución escolar.
Promesas
"Hace unas semanas vinieron personas de Infraestructura Escolar, hicieron un relevamiento de todo lo que hay que reparar, prometieron muchas cosas y se fueron. Todavía esperamos respuestas. La escuela sigue igual. Sólo se pintaron las aulas para el comienzo de clases", dijo Edit González, docente.
"Las promesas y compromisos asumidos desde el ministerio cayeron en saco roto. Por las condiciones de trabajo, ya hay docentes que empezaron tratamientos psiquiátricos. Es deprimente lo que se vive acá adentro", se lamentó la misma docente. "Prometieron desinfección, pero nada. Hay ratas y alimañas. Pensemos en el riesgo de leptospirosis para nosotros y los chicos".
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