La educación de los niños es una tarea que compromete a familia y escuela. En ocasiones, este quehacer se dificulta por una falla en la comunicación entre las autoridades. Pareciera, a veces, que luchan en sentido contrario.
Se han dado casos de violencia, padres que insultan a los docentes después de un examen, lo que encendió la luz de alarma entre los maestros. Los docentes, por su lado, realizan prolongadas e inútiles reuniones con padres para pedir colaboración en la difícil tarea de formar niños.
“Tratamos de mantener reuniones con los padres periódicamente para hablar de los niños y aprovechamos la oportunidad para pedirles apoyo. No estamos recibiendo lo que necesitamos de los padres. Sentimos, a veces, que se pusieron en contra de los docentes para darle con el gusto a su hijo que tal vez quedó insatisfecho con una nota, o se molestó por una llamada de atención”, explican las docentes.
Muchas de ellas coinciden en que los padres se acercan a la escuela sólo cuando hay que hacer algún reclamo.
“Antes nos reclamaban por una nota. Hoy vienen a interrogarnos por qué pedimos veinte centavos para una fotocopia, o a reprocharnos porque su hijo fue a su casa sin un lápiz o un borrador. Lo grave de estos reclamos es que lo hacen al frente del niño y nos desautorizan como docentes, y los niños se sienten héroes”, sostienen los docentes.
Por su parte, Amanda Anríquez de Corbalán, profesora de Ciencias de la Educación de la Ucse y posgraduada en Educación Superior en la Unse, reflexionó sobre la situación por la que hoy atraviesa la relación docente-padre.
“Hoy es frecuente escuchar tanto a docentes como padres críticas mutuas con respecto a sus responsabilidades en lo que se refiere al educando. Los padres cuestionan las notas, tareas, la solicitud de aportes materiales, el ausentismo, etc. Los docentes por su parte no se sienten acompañados en su tarea de educar, manifiestan que los padres no asisten a las citaciones, no ayudan a los niños en sus estudios, no ven sus cuadernos, tampoco controlan la exposición de éstos en las redes de comunicación social y sobre todo que pierden su autoridad pedagógica con estas y muchas actitudes como cuestionamientos al docente frente al niño, intersecciones judiciales etc.”, indicó.
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