Son quienes participan ya en proyectos que contribuyen al desarrollo social, cultural, productivo y educativo de la comunidad. Por primera vez tendrán un reconocimiento institucional y con posibilidades de llegar a ser miembros del Banco Nacional de Evaluadores.
Con este procedimiento, la institución formalizará el reconocimiento a quienes participan en proyectos que contribuyen al desarrollo social, cultural, productivo y educativo de la comunidad.
Así se conoció en la primera reunión de secretarios de Extensión de la UNPA, el jueves en nuestra ciudad, en la que analizaron los resultados y alcances de esta primera convocatoria a categorización, cuyo período de inscripción finalizó el pasado 22 de febrero.
El encuentro, convocado por la secretaria de Extensión de Rectorado, Virginia Barbieri, contó con la presencia de los referentes del área de las unidades académicas Caleta Olivia, Matías Barrionuevo; Río Turbio, Silvia Llanos, y Río Gallegos, Guillermo Rodríguez -la secretaria de San Julián, Carla Moscardi, participó a través de videoconferencia-, y permitió abordar distintas convocatorias, programas y eventos previstos para el presente año.
Sobre el resultado de la categorización, Barbieri valoró que la UNPA “es la primera universidad en el país que realiza un proceso de esta naturaleza, que apunta a que los docentes tengan una categoría en Extensión y que a la vez, tengan posibilidades de llegar a ser miembros del Banco Nacional de Evaluadores”.
“Los documentos fundacionales de la universidad hablan de que el personal tiene como funciones básicas la docencia, la investigación y la extensión, pero en las dos primeras hay categorías establecidas y reconocidas económicamente, mientras que nunca hubo nada similar en relación a las actividades de Extensión”, precisó la secretaria de la UNPA.
En este contexto, indicó que a diferencia de otras universidades, en las que “se resolvió a través de los Consejo Superiores quiénes eran las personas que más antecedentes acreditaban”, la UNPA “generó un esquema en el que las personas se presentan de manera voluntaria”.
Por tal motivo, consideró que las 92 solicitudes de categorización recibidas constituyen “un número muy importante de personas de la universidad interesadas voluntariamente en desarrollar acciones que quizás no están tan reconocidas o que no tienen una retribución económica específica”.
Respecto de la continuidad del proceso, Barbieri manifestó que próximamente “se van a conformar comisiones de evaluación integradas por expertos de la UNPA y miembros del Banco Nacional de Evaluadores” y adelantó que aquellos que tienen mayores antecedentes llegarán a las categorías A y B, y pasarán a formar parte de este cuerpo.
No obstante, recordó que las categorías contemplan “desde aquellas personas que alguna vez realizaron actividades de extensión y tienen una categoría académica o un cargo no docente, hasta profesionales que llevan más de cuatro años elaborando y dirigiendo programas de extensión y formando recursos humanos en el área”.
Sistematizar la información
Barbieri también refirió que en la UNPA “hay un número importante de actividades de extensión, tanto en las unidades académicas como en el Rectorado”, aunque reconoció que “cuesta sistematizarlas y organizarlas”.
“Lo que estamos tratando de hacer es sistematizar la información para lograr que los proyectos estén inmersos en programas. Este es un trabajo que se está llevando a cabo hace tres años, pero es bastante difícil, porque la extensión suele responder a la demanda continua de la comunidad y a veces terminan siendo acciones muy aisladas”, detalló.
Por tal motivo, comentó que el objetivo de la actual gestión es “convertir estos proyectos en acciones sistemáticas que permitan una retroalimentación entre la extensión, la docencia y la investigación”.
El Programa de Categorización de Actividades de Extensión y Vinculación se enmarca en una política de jerarquización y promoción que la UNPA comenzó a impulsar en 2008, en concordancia con un trabajo mancomunado junto a otras universidades del país en el ámbito del Consejo Universitario Nacional (CIN) y la Red Nacional de Extensión Universitaria (REXUNI).
Las categorías a otorgar van de la ‘D’ a la ‘A’, en función de antecedentes tales como los años de trabajo, la producción acreditada en actividades de formación, consultoría y servicios, vinculación institucional y difusión; la dirección de grupos de trabajo y la formación de recursos humanos.
Cabe destacar que las categorías otorgadas tendrán una vigencia de cuatro años y una vez cumplido dicho período, los docentes deberán solicitar ser recategorizados. Las convocatorias deberán realizarse en forma bianual.
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