Los docentes sí acceden a sus cargos por concurso y de modo transparente

Los docentes sí acceden a sus cargos por concurso y de modo transparente

En tiempos en que el ingreso a planta permanente en el Estado provincial está sospechado de irregularidades de todo tipo y calibre, el sistema educativo muestra por estos días la otra cara de la moneda: cómo es ganarse un cargo jerárquico por concurso.

 La Dirección General de Escuelas está iniciando un nuevo llamado para directores  en todos los niveles, mientras que finalizó en estos días el proceso para designar una nueva camada de supervisores, cuyos resultados serán publicados el 17 de noviembre próximo. 

En el caso de los directores, hay 3.000 aspirantes que presentaron carpetas, y para ser supervisor, alrededor de 400.

Además de la particularidad del contexto político, el concurso para los supervisores tiene otro condimento: desde 2001 no había un llamado para cubrir esos puestos. Se concreta antes de finalizar el mandato del gobernador Francisco Pérez, un tanto obligado por las circunstancias ya que un gran número de ellos se jubilan en estos meses y el funcionamiento interno del sistema requiere de la designación en cada sección departamental o regional. Es decir, no es una decisión sólo gubernamental, sino una consecuencia de la normativa producida por el propio sistema educativo desde hace muchos años, la cual está siendo respetada. 

La carrera hacia la supervisión

A diferencia de lo que pasa  con los médicos que trabajan en el sistema de salud pública, los docentes acceden a cada etapa de su desarrollo profesional por concurso, desde que participan para ser suplentes como maestros o profesores hasta el último escalafón del estatuto, el inspector general de supervisores. Y cada una de estas etapas exige una serie de requisitos y aprendizajes que llevan a una actualización constante. Obviamente, si el docente tiene inquietudes la actualización será más amplia.

Ahora bien, de todos estos protagonistas del sistema educativo, el supervisor es la figura menos conocida por la comunidad de padres y alumnos. Sin embargo, los supervisores son los sensores de las estrategias planificadas desde el gobierno escolar en territorio, son aquellos que acompañan a directores y docentes para aplicar, por ejemplo, reformas en las disposiciones para sancionar las faltas de los alumnos, elegir abanderados, actuar en caso de violencia escolar o contener a una adolescente embarazada. 

Y son los primeros en detectar cuando esas decisiones tomadas desde la política no funcionan como debieran en el aula, o intervienen cuando la norma no contempla muchas cosas que suceden en las escuelas, debiendo tomar decisiones en el momento.

Por otro lado, más allá del acuerdo o no con la dirección educativa tomada por el gobierno de turno, deben trabajar en equipo con directivos de cada escuela, de cada sección y de cada regional, más los consejos de directores que encabezan, los consejos comunitarios, donde incluyen al Municipio, organizaciones civiles,  el OAL, etcétera.

Por eso, el examen para ser supervisor incluye saberes sobre el panorama político, económico, cultural y educativo de América Latina, la organización de la enseñanza en relación con la comunidad, el nuevo sujeto de aprendizaje por nivel y modalidad en esos contextos. Otra etapa es una práctica en territorio y por último, un coloquio final donde será analizado el conjunto de propuestas y habilidades para ejercer el cargo. Es que planifican acciones anuales y fijan metas a alcanzar. En resumen, supervisor es quien cumple con cada una de esas etapas exitosamente a lo largo de un año de perfeccionamiento.

En el caso de supervisor para primaria y secundaria, deben haber sido antes al menos dos años directores de escuela. El último llamado para cubrir cargos directivos fue en 2009. Por eso, son los que ahora pueden participar en la contienda por la jerarquización. 

En cambio, para ocupar la supervisión para materias especiales, como Plástica, Música y Educación Física, ese requisito no es necesario.

Hasta ahora, según datos de la Subsecretaría de Planificación Educativa, no todos los inscriptos para ser supervisores permanecieron en el recorrido. Es así, que para primaria rindieron 291 directores, pero llegaron a la etapa final, lo que se considera una aprobación del concurso, 249. 

En secundaria, de seis aspirantes, quedaron cinco. En los CENS, de 4 que se presentaron llegaron 3; en CEBA, de 16 inscriptos quedaron 11; en los Centros de Capacitación para el Trabajo, de 8 aprobaron 5 y en el Nivel Inicial , de 43 que participaron  quedaron 37.

Esto muestra que la mayor cantidad de supervisores está siendo renovada en el Nivel Primario, y otra salvedad es que en general la supervisión de secundaria es menos tentadora, porque no pueden tener horas cátedras, lo que produce que el salario sea igual que si fuera director de escuela. Como dato complementario, un sueldo de supervisor ronda los $25 mil.

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