Desde la DGE aseguraron que han dado un giro a los contenidos para integrar la propuesta educativa de la mañana con la de la tarde, para crear hábitos de estudio.
Sin embargo, no están funcionando todas las aulas porque recién se están haciendo los llamados para cubrir todos los cargos docentes.
La escuela Dolores Guevara de Guevara reeditó esta experiencia vivida por primera vez en 2011. "La verdad es que el año pasado notamos muy buenos resultados, mejoró el aprendizaje y a los chicos les encantó venir. Es más, los papás ya lo estaban reclamando", relató Petrona González, directora de ese establecimiento que ofrece esta oportunidad a 100 alumnos de sexto y séptimo grado.
"Lunes, martes y miércoles, vienen los de séptimo; martes y jueves los de sexto. Como no podemos incluir a todos priorizamos los cursos más altos porque creemos que necesitan más apoyo para llegar a la secundaria donde el mecanismo es diferente y de una maestra pasan a varios profesores", señaló la máxima autoridad del colegio.
El no poder incorporar a todos los cursos tiene que ver con la limitación en el almuerzo: "Tenemos 52 raciones diarias por lo que no se pueden quedar todos. Esperemos poder extenderlo más adelante", expresó.
Metas claras
El propósito de que los estudiantes permanezcan más tiempo en las aulas, no tiene que ver tanto con la contención -como era visto en años anteriores-, sino con el mejoramiento del rendimiento académico.
"Hemos dado un giro a los contenidos para integrar la propuesta educativa de la mañana con los talleres de la tarde. La idea es que se apoyen mutuamente para alcanzar el aprendizaje, además de crearles hábitos de estudio para la secundaria", explicó la subsecretaria de Educación, Mónica Soto.
Este período tiene materias obligatorias como Acompañamiento al estudio de Lengua, Ciencias Sociales, Juegos matemáticos y Ciencia y Tecnología y otros opcionales: "Son talleres artísticos que van cambiando en cada escuela de acuerdo a sus intereses, como por ejemplo Teatro, Música e Informática", detalló la funcionaria.
Desde la DGE se ha hecho hincapié en que este tiempo "extra" no sea igual al de la mañana sino que se incorpore lo lúdico: "Intentamos que el cursado sea diferente, que los chicos aprendan jugando y refuercen las áreas curriculares", destacó Viviana Trienfenbach, docente encargada de Acompañamiento al estudio, en el área de Lengua, de la Dolores Guevara.
"Ellos están bastante entusiasmados porque pueden completar las tareas que no alcanzaron, hacen las carátulas, ordenan las carpetas y llegan a sus casas con la tarea lista y estudiada", agregó la educadora quien evaluó esto como fundamental porque muchos estudiantes no cuentan con el apoyo de sus familiares para realizar las actividades extra escolares.
Otra ventaja del "turno tarde" es que los grupos son reducidos: "Los dividimos para que los grupos no sean de más de 15 alumnos y el trabajo sea más personalizado. Es una forma de atender a las necesidades de cada uno", expuso.
Almuerzo multitudinario
Sin dudas, lo que más disfrutan los alumnos del establecimiento visitado es la comida con sus amigos: "A mí me gusta porque podemos charlar más entre todos y no tengo que lavar los platos", contó Agustina Gil, de séptimo grado.
Con esto estuvo de acuerdo su compañera Rocío Córdoba: "Esperamos ansiosos esos días", dijo.
Para los docentes, este momento no es un período descuidado sino que se lo denomina pedagogía alimentaria: "Los maestros comen con ellos porque les ayudan a ir adquiriendo ciertos hábitos alimenticios sanos", apuntó la titular de la Dolores Guevara.
En el caso de esa institución el horario de clases finaliza a las 12.45, pero quienes tienen que quedarse a la tarde, salen 12.30 para tener un tiempo de almuerzo y esparcimiento. Las actividades de la tarde son de 13 a 16
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