Este viernes Passaglia habilitará el tránsito sobre el tramo pavimentado de la avenida Dámaso Valdés, contenido entre Moreno e Illia. Ayer todavía tres cuadras eran de tierra. Al otro tramo de la avenida, todavía restan más de 3 kilómetros.
La constitución de un tercer acceso a la ciudad desde la autopista Aramburu fue un anhelo estratégico que atravesó de manera ininterrumpida a distintas gestiones al frente de la Municipalidad de San Nicolás. Hacia fines de 2013 el actual intendente Ismael Passaglia anunció la pavimentación de Dámaso Valdés: la avenida de tierra que cruza todo el ancho de la ciudad en la zona norte y que languidece antes de conectarse con el puente ya existente sobre la Ruta 9.
La pavimentación -con desagües pluviales y cordón cuneta incluidos- se dividió en dos tramos. El municipio hizo los correspondientes llamados a licitación, las obras se adjudicaron y la pavimentación del primer tramo -que va desde Moreno hasta Illia- comenzó a ejecutarse en marzo de este año. Ésa es la obra que Passaglia recorrerá este viernes y que simbólicamente “habilitará” (ya que, en la práctica, las cuadras pavimentadas ya están siendo transitadas por vecinos de la zona).
La obra es ejecutada por la empresa local IARSA y demandó una inversión municipal que ronda los 24 millones de pesos. En ese tramo de casi 1.200 metros, el ancho de la avenida es de 12 metros, con dos carriles por mano. Hasta ayer, aun restaba pavimentar tres cuadras, las contenidas entre Urquiza y Viamonte. La licitación también incluía repavimentaciones en avenida Illia, desde la altura de barrio Azopardo hasta el Arroyo del Medio, y también en Ponce de León, entre Morteo y Savio.
3km de tierra
En tanto, la pavimentación del segundo tramo -que se extiende a lo largo de unos 4 kilómetros y va desde Moreno hasta la autopista Aramburu o Ruta 9- es una obra que ejecuta la empresa Rava, de Casilda. La obra está en ejecución y muestra un grado de avance que en algún momento permitió que los funcionarios municipales se entusiasmaran con la posibilidad de que la ciudad cuente con un tercer acceso desde la autopista (un Acceso Norte) antes del 25 de setiembre próximo: fecha en que una multitud de fieles llegará a la ciudad para participar de la Fiesta Mariana. La idea era la de conducir ese descomunal flujo de vehículos a través del flamante tercer acceso hacia la Basílica.
Sin embargo, actualmente el pavimento de ese segundo tramo sólo cubre la avenida Dámaso Valdés entre Moreno y Álvarez. Todavía resta la extensión de más de 3 kilómetros que va desde las vías del ferrocarril hasta la autopista.
Por lo demás, ya en su momento el secretario municipal de Obras y Servicios Públicos -Marcelo Lencina- había advertido que sólo la obra de pavimentación de Dámaso Valdés no alcanzaría para la constitución de este tercer acceso. En ese sentido, explicaba que se requería de una tercera obra que debería ser ejecutada por Vialidad Nacional: el empalme de la avenida con la autopista, el “rulo” vial que conecte a ambas calzadas.
Estratégico
¿Por qué un Acceso Norte? Para la actual gestión municipal el tercer acceso es de una importancia estratégica que se explica en distintas ventaja. En primer término, la avenida Dámaso Valdés permitiría descongestionar el tránsito sobre los otros dos accesos (la Ruta 188 en la zona sur y el acceso Presidente Perón que conecta con la zona del centro), a la vez que brindaría una alternativa más directa para vecinos de la zona norte.
Otras cuestiones que el Intendente señaló respecto a la conveniencia de un Acceso Norte, tienen que ver con: la posibilidad de derivar por esa vía a los miles de vehículos de fieles que llegan a la ciudad para las fiestas marianas; la previsión de una vía directa para “sacar” el tránsito pesado propio del futuro parque industrial de la zona norte; y con una vía rápida de descongestión para lo que será el Estadio único, también emplazado en ese sector de la ciudad.

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