La fractura la decidió el sector Azul, que lidera Mazzón, y se produjo en los bloques legislativos. Cuestionan acciones internas encabezadas por Ciurca.
La situación interna del PJ se venía caldeando desde hace algunos meses. Los cruces se verificaban más claramente entre la Corriente peronista y los azules. "La decisión la venimos madurando hace un tiempo, ante las arremetidas de la Corriente", confirmó el senador nacional Adolfo Bermejo.
Sin embargo, el dirigente azul aseguró que la fractura no implica restar apoyo al Gobierno provincial ni nacional. "Apoyamos incondicionalmente al Gobernador y el modelo nacional", exclamó.
El ministro de Trabajo, Justicia y Gobierno, Félix González, intentó poner paños fríos. Dijo que los movimientos internos son normales y que "mientras no se afecte la gobernabilidad" no hay motivos para preocuparse.
Pero más allá de esas palabras, el quiebre legislativo del PJ preocupa al Ejecutivo. Hace un mes, en una reunión con intendentes, el propio gobernador Francisco Pérez había pedido la unificación de los bloques peronistas, para dar una imagen de unidad partidaria frente a la furibunda pelea en la que se encuentra inmerso el radicalismo. La decisión de los azules va a contramano del deseo del Gobernador.
Aquel mensaje de unidad tenía como destinatarios a los hermanos Omar y Emir Félix, para que sumaran al bloque oficialista los legisladores que les responden y que hace rato están separados. Pero los Félix no tienen la voluntad de sumarlos, por lo que ahora son tres los bloques peronistas en cada Cámara, además de los aliados que están ligados al peronismo pero funcionan en forma independiente.
La Corriente es un espacio nuevo en el horizonte peronista. Se formó hace un año y allí revistan Ciurca, Miranda, Abraham, el ex mano derecha de Celso Jaque, Alejandro Cazabán y el intendente de Luján, Carlos López Puelles. Por el otro lado, los azules son el sector con más tradición dentro del PJ mendocino. Fue fundado por Juan Carlos Mazzón antes del retorno de la democracia y lo integran cinco intendentes actuales (ver infografía).
La aparición de la Corriente implicó que sus líderes salieran a sumar en el interior de la provincia, aunque también implicó que los sanrafaelinos Félix también se endurecieran creando otra línea interna llamada Integración Peronista, a la que sumaron a tres intendentes.
Al salir a buscar dirigentes, la Corriente cooptó a algunos concejales de Tunuyán y de General Alvear. Ambos departamentos son conducidos por los azules, por lo que se desató la tensión. Hace poco días el enfrentamiento llegó al clímax, cuando la Corriente arrebató la presidencia del Concejo de Alvear a los azules. Desde entonces los rumores de guerra interna crecen día a día.
Así pues, el miércoles a la noche Mazzón reunió a los suyos en Buenos Aires y allí se tomó la decisión que se conoció en la mañana de ayer, en boca de Adolfo Bermejo, quien ofició de vocero.
La división deja dos bloques oficialistas en cada Cámara. En el Senado, del total de 15 bancas, los azules que harán rancho aparte son siete. Del otro lado, la Corriente peronista dice que son ocho. Pero cuentan como propia a la malargüina Silvia Calvi, que asegura que trabaja para el intendente de su departamento, Juan Agulles, quien es parte de Integración Peronista.
En Diputados el oficialismo sumaba también 15 escaños. Los azules que armarán su propio bloque son seis. Así que al bloque del Frente para la Victoria le quedarán nueve integrantes, de los cuales siete son de la Corriente y los otros dos son militantes de La Cámpora.
La primera consecuencia legislativa de este cisma es que los bloques de la UCR se transformaron así en la primera minoría en dos cámaras atomizadas.






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