Hace dos meses el espacio que reunía al sector dejó de funcionar. No hay quien establezca el valor de los viajes, pese a que por ordenanza, la Municipalidad debe regular el importe. Los precios oscilan entre los 350 y los 850 pesos mensuales, según la zona. Prevén un reajuste del 15% tras las vacaciones.
Es que desde que la Cámara de Transporte Escolar se disolvió no existe ningún ente que nuclee a los trabajadores del sector y unifique reclamos ni importes.
Así lo manifestó Renato Businello, quien se desempeñaba hasta hace pocos meses como director de la extinta cámara.
El transportista, además, reclamó “la falta de respuesta municipal a la hora de fijar una tarifa común”. Los trabajadores del rubro señalaron que después de las vacaciones prevén un reajuste de entre el 10 y el 15%.
“Hoy cada transportista pone un precio por separado, producto en muchos casos de la negociación con los papás de los niños, la Municipalidad se niega sistemáticamente a cumplir con la parte de la ordenanza que la obliga a fijar tarifa”, añadió Businello.
Por su parte, Alejandro Zardetto, otro transportista escolar que recorre el Centro, señaló: “Ojalá la Municipalidad fijara una tarifa como lo hace con taxis y remises, ya que ahora cada uno cobra lo que quiere y te pelean clientes por unos pesos menos. Si yo cobro en el Centro 450 pesos, viene otro y por 30 o 50 menos te saca el cliente”.
Víctor Hugo Contreras realiza el trayecto de zona norte, donde “las tarifas llegan hasta los 850 pesos en los casos que tienen que pagar peaje”. El transportista destacó que los reajustes tarifarios también se hacen en función de los gastos de cada trabajador en cualquier momento del año.
“Depende de los aumentos en el combustible, los repuestos o los arreglos que haya que hacer a cada unidad”, indicó. Contreras destacó, por su parte, la necesidad de intervención estatal, sobre todo en relación al acceso a subsidios para el combustible “como tienen otros transportes de pasajeros”.
Es que la Ordenanza Municipal 9057 que regula el transporte escolar y especial en la ciudad de Córdoba, establece en su artículo 18 que “la tarifa será fijada por el Departamento Ejecutivo, debiendo exhibirse en cada unidad, una Tarjeta de Precios, en la cual se clasifiquen los mismos por origen y destino y/o kilómetros de recorrido, debiendo estar visada por el Organismo de Aplicación”.
Lo cierto es que en la realidad ninguna unidad cuenta con esta tarjeta ni mucho menos con una tarifa unificada.
Así es como los precios oscilan entre los 350 y los 850 pesos, según la zona, siendo los barrios periféricos los más baratos y los de la zona norte los más onerosos.
Businello se refirió además al atraso en las tarifas que se encuentran muy lejos de estar ajustadas a la inflación vigente. El último aumento fue a principio de año y rondó el 15 por ciento, aunque los trabajadores consultados por este diario coincidieron en un reajuste tras las vacaciones cercano a ese mismo porcentaje: 15%.
La tarifa se fijaba hace años en función de el cálculo sobre 100 cospeles, que en la actualidad sería de 420 pesos.
“Esto si lo consideramos el precio que fijaron con los subsidios que tiene el transporte masivo de pasajeros, pero sin el subsidio debería ser de al menos 6 pesos, un valor muy lejano al vigente hoy en día”, aseguró.
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