Distribuyeron en escuelas de la provincia polémicos libros con contenido erótico

Distribuyeron en escuelas de la provincia polémicos libros con contenido erótico
Una intensa polémica originó en la provincia de Mendoza la distribución que el Ministerio de Educación de la Nación hizo en escuelas, de libros con historietas de explícito contenido erótico, violencia y lenguaje fuerte. Y el material llegó ya a San Juan.
Por la tarde del martes las escuelas de Nivel Secundario del Gran San Juan recibieron los libros, entre los cuales el más polémico es El inspector injusto y otras historias, de Sanyú (seudónimo de Héctor Sanguiliano), que reúne todos los factores que directores y docentes consideran fuera de lugar para el ámbito escolar: asesinatos, violaciones, escenas de desnudo, lenguaje inapropiado, uso de drogas y burlas a la Iglesia Católica. También tratan de una manera peyorativa el trabajo periodístico.

En la contratapa del libro, que cuesta $169, se explica que "irónicas y audaces, las historietas de Sanyú eligen los géneros para contar el mundo". Las historias fueron publicadas en su mayoría en la revista Fierro entre 1985 y 1992.

“Los libros no están calificados para ser material para determinada edad. Estábamos al tanto de lo ocurrido en Mendoza y por ello todo lo que llega de Nación lo visamos antes de enviarlo a biblioteca. Así fue que los chicos no tuvieron contacto aún”, destacó un directivo de la escuela Normal Sarmiento.

Incluso los sectores de ideas más abiertas y que luchan por la incorporación de la Edu­cación Sexual en las escuelas rotularon el contenido como “violento, discriminador e incluso incomprensible por los chicos por el código que maneja”.

“Las autoridades superiores nos han indicado que hay que hacer un análisis y una valoración de la colección para saber cómo emplear las obras de ser necesario. Se va a ver la pertinencia y conveniencia de esta colección para el Ciclo Orientado de la Secundaria”, indicaron desde Nivel Secundario del Ministerio de Educación.

Por el momento, las instituciones educativas mantienen las obras guardadas hasta saber cómo van a emplearlas luego del análisis de la comisión ministerial.

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