Equivale a unas 400 mil raciones de comida. El programa Pehuén Banco de Alimentos nació en 2004 y brinda asistencia a unas 25 instituciones.
“Desde que nació este programa, allá por 2004, hasta la actualidad hemos distribuido un millón de alimentos entre las 25 diferentes asociaciones de la región”, sostuvo la presidenta del programa Pehuén de Banco de Alimentos, Cristina Rubilar.
Explicó que el programa llegó a distribuir en el año 2013, más de 200 toneladas de alimentos, un equivalente a unas 400.000 raciones de comida.
“Es todo un récord desde que estamos asistiendo a comedores y merenderos de la región. Se empezó juntando 3 mil kilos de alimentos, y fuimos incrementando las donaciones con 20 mil, luego 40 mil. El año pasado juntamos 137 mil kilos y en 2011 fueron 140 mil”, aseguró Rubilar.
Dijo que este aumento en la cantidad de donaciones es el fruto de la confianza y credibilidad de la tarea realizada. Comentó que al donante enseguida se le rinde cuenta de lo que se recibió y de lo que se entregó independientemente de que sea una multinacional o un particular.
“No todas son donaciones de alimentos, tenemos una señora que mensualmente realiza un aporte a la fundación pueden comprar lentejas o productos con calcio que se les brinda a una organización que asiste a niños con desnutrición. También con el aporte del fondo solidario de los empleados de CALF podemos comprar entre 10 y 20 kilogramos de carne para los comedores”, explicó.
La labor del Programa Pehuén que depende de la Fundación Luciérnaga se fue consolidando con los años, debido a la “transparencia” con la que se implementa.
“El voluntariado es el corazón de la organización. Cuando me avisan que hay un camión repleto para descargar acuden inmediatamente”, comentó.
Rubilar sostuvo que este año desistieron de hacer campañas navideñas, porque se fomenta que se puedan valer por sí mismos debido a que le entregan harina, aceite, leche y pueden elaborar ellos pan dulce o budines. “Se trata de cambiar la mentalidad de que no todo tiene que venir de arriba, no es asistencialismo, simplemente ayudarlos”, agregó.
De hecho, dijo que se les dio talleres de cocina para aprovechar los productos y para que las mismas madres de los niños que van a los comedores pudieran elaborar la panificación.
El de Neuquén es uno de los diecinueve bancos de alimentos que hay distribuidos en el país y si bien Rubilar indicó que algunos se vieron afectados por la inflación y la merma de donaciones, el balance local es positivo.
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