Dos mujeres que trabajaban en el nosocomio durante la dictadura hablaron sobre sus aportes a la Justicia en el caso de los bebés de Raquel Negro, robados al nacer. Una de ellas aseguró que hay más personas que saben lo que ocurrió y no se animan a hablar. Instaron a seguir la búsqueda del mellizo varón.
Rosa Deharbe y Natalia Krunn, quienes se desempeñaban en Terapia Intensiva y Maternidad, respectivamente, recibieron distinciones de manos del rector de la universidad, Aníbal Sattler, y la decana de la Facultad, Estela Gross. El panel también estuvo integrado por el subsecretario de Derechos Humanos de la Provincia, Julián Froidevaux, y el periodista Alfredo Hoffman, quien presentó su libro Reencuentro, crónica de la restitución de una identidad, sobre la causa Hospital Militar.
La actividad fue en el marco del Mes de la Memoria, y tuvo el objetivo de constituir un ámbito de discusión y reflexión acerca de la problemática de la salud y los derechos humanos. “El rol de las trabajadoras de la salud en la dictadura y en democracia" fue el título del panel que se desarrolló en el Salón del Complejo Perón (Carbó y San Martín). Todos los panelistas expresaron la necesidad de que la Justicia avance en la investigación para localizar al bebé varón, que hoy tiene 35 años y vive con una identidad falsa.
Deharbe recordó que, cuando la llamaron para que atendiera a los niños, le dijeron que “todo lo que viera, no tenía que comentarlo con nadie”. También relató que los bebés fueron anotados como NN y que ella tuvo contacto con la melliza mujer, a quien le puso de nombre Soledad. En cambio, dijo que el bebé varón “no pasó por terapia” y habría sido trasladado directamente al Instituto Privado de Pediatría (IPP) de calle España.
La trabajadora finalizó recomendando a los estudiantes que hagan conocer las situaciones irregulares que observen en el ejercicio de su profesión. “La verdad siempre aflora y con la verdad se llega siempre a buen puerto”, remarcó.
Recordó, también, que en reuniones con colegas de aquella época muchos recuerdan los hechos, pero se niegan a contarlo ante la Justicia. “Muchas compañeros y compañeras, que vivieron y conocieron la situación, se callan. Hasta el día de hoy hay enfermeros, médicos y civiles que están comprometidos y que no se animan a hablar”, enfatizó.
Krunn recordó que le tocó atender a Raquel Negro durante aproximadamente 15 días, el tiempo que permaneció internada antes del parto. Dijo que los médicos y militares que intervinieron eran provenientes de Rosario y relató que ella asistió al alumbramiento. Negro estaba detenida en la Quinta de Funes, un centro clandestino de detención, desde donde fue trasladada a Paraná para dar a luz. El padre de los mellizos, Edgar Tulio Valenzuela, también se encuentra desaparecido.
Natalia dijo que después del parto no supo nada más de los niños y supuso que habían vuelto con su madre, hasta que 30 años después la Justicia la citó como testigo de la causa. Además, relató cómo sufría persecuciones laborales durante aquellos años, como cambios de área y de turno, con el objetivo de que dejara el trabajo.
Tanto Froidevaux como Hoffman destacaron la valentía de las enfermeras que accedieron a prestar testimonio y colaboraron con la restitución de la identidad de Sabrina, a diferencia de los médicos del nosocomio castrense y del IPP que siempre dijeron no recordar o no saber nada de lo ocurrido.
Carta de Sabrina
Deharbe y Krunn recibieron una carta escrita por Sabrina, donde expresa su adhesión al “justo reconocimiento” de la sociedad paranaense. “Ustedes, mujeres audaces, fueron protagonistas en la reconstrucción de la verdad histórica logrando quebrantar el silencio que otros, hasta el día de hoy, corporativamente sostienen”, expresó en el texto.
“Natalia y Rosa, hermosas mujeres, que hace 35 años acompañaron a Raquel en aquel calvario y nos dieron un nombre: Soledad y Facundo. GRACIAS!!! Muchas gracias, les digo yo Sabrina (la exSoledad), en nombre de mi familia Valenzuela Negro y en nombre de los otros 400 nietos que faltan encontrar”, continuó.
“Seguramente mis compañeros de HIJOS las abrazarán como si yo estuviera ahí. Porque ustedes me abrazaron en dos momentos críticos de mi vida: cuando llegué a este mundo (en circunstancias de terror y muerte) y cuando en el 2008 pude restituir mi identidad. Su bondad y coraje pudieron frente a la mentira y el silencio”, agregó.
“Ustedes, mujeres y su humanidad pudieron enfrentarse a sus jefes y reconstruir una verdad. Ahora redoblamos los esfuerzos para saber donde está el Melli. Necesitamos nuevos protagonistas que nos ayuden a encontrarlo. ¡Ojalá quienes saben en donde está el melli sigan sus ejemplos!”, finalizó.
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