Dispusieron controles estrictos en la cárcel de Paraná por el ingreso de drogas y celulares

Dispusieron controles estrictos en la cárcel de Paraná por el ingreso de drogas y celulares
Por los recientes hechos se prohibió la entrada de vehículos particulares a las cárceles, deberán demostrar que son titulares de los rodados. Además se ordenó requisas a los bultos que lleven.
El director del Servicio Penitenciario Provincial, Horacio Pascual, confirmó que se acordó profundizar las medidas de seguridad dentro y fuera de los penales. Esto llevó a que en la cárcel de Paraná se detectaran en la semana, a dos mujeres ingresando drogas, como también en las requisas internas de los pabellones se ubicaron, en poder de los presos, varias bochitas de cocaína y celulares que llegaron a ellos a través de visitas familiares.

Las mujeres están individualizadas y se supo que la droga como los equipos de comunicación fueron llevados en zonas íntimas de sus cuerpos.

Penitenciarios involucrados

Lo que más molestó a las autoridades es que se confirmara que un par de penitenciarios de la Unidad Penal I de Paraná quedara vinculado al mundo narco. Como se sabe, a mediados de agosto Ariel Gómez fue detenido por la Policía, luego de que le encontraran en su casa 3 kilos de cocaína y armas. El cabo fue derivado al penal de Gualeguaychú, luego de que se detectara de que dentro del penal “cuidaba” a un jefe narco de la zona este de Paraná, y fuera de allí ayudaba a que siguiera funcionando el sistema de venta de drogas a gran escala en la zona de los barrios Municipal, Jauretche, La Milagrosa y Lomas.

En junio del año pasado, Gabriel Ríos que era subalterno de la cárcel de Paraná y socio de una empresa funeraria, fue detenido en Corrientes con 350 kilos de marihuana dentro de un féretro perteneciente a su empresa familiar. Ríos fue derivado al penal de Ezeiza, ya que desde el Servicio Penitenciario se rechazó su alojamiento.

Además, por la situación de la detención del primer penitenciario, está sumariado otro que vivía en la misma casa de La Milagrosa y sería parte de la misma banda narco.

Otro penitenciario que quedó en la cuerda floja, fue Félix Ávalos quien fue procesado por colaborar en el escape de Jorge Goró, un peligroso reo que protagonizó una cinematográfica fuga.

Dispusieron controles estrictos

Pascual ratificó que “se acordaron con las autoridades del Ministerio de Gobierno dejar un claro mensaje, que este tipo de situaciones irregulares y delictivas no serán permitidas ni avaladas, por el contrario se actuará sin contemplaciones para que respondan ante la Justicia. Y para que el resto de los uniformados sepan, se ordenaron varias medidas para que se eviten nuevas situaciones indeseables”.

El funcionario informó que desde la semana pasada está prohibido en todos los penales de la provincia que ingresen vehículos y motocicletas particulares.

La resolución tiene por objetivo ajustar y evitar que los penitenciarios paren sus automóviles dentro del predio del penal y se despeje cualquier posibilidad que lleven droga, bebidas alcohólicas, armas, celulares, armas blancas u otro tipo de elementos prohibidos.

La orden incluye que los rodados estén en el exterior, pero además deberán justificar la tenencia del auto, moto o camioneta, para lo cual tendrán que presentar en la dirección la documentación de respaldo que avale la titularidad del medio.

Se tuvo en cuenta que el carcelero detenido por estar vinculado a la banda narco, se movilizaba en un Peugeot 206. De acuerdo a la pesquisa, supuestamente tenía problemas económicos, razón por la cual no podría justificar la propiedad del auto que conducía.

“Los penitenciarios tendrán una semana para que entreguen la documentación y si se verifican situaciones confusas o pocos claras, se ampliará la investigación con la intervención de otros organismos del Estado”, admitió Pascual para indicar que se terminaron definitivamente todo tipo de medias tintas con el personal.

“Somos 1.210 penitenciarios en toda la provincia, y no puede ser que por menos de 10, se afecte a todo el organismo compuesto en su gran mayoría por personas honestas y comprometidas con la institución”, resaltó.

Cacheos permanentes

Otro punto que se impuso como modalidad regular, es el control en los bultos que ingresen o egresen los penitenciarios. El objetivo es el mismo, neutralizar cualquier tipo de situación ilegal como las que ocurrían habitualmente dentro de las unidades penales.

Los rumores que llegaron a las autoridades, es que los carceleros cobraban el delivery de traslado de todo tipo de bebidas alcohólicas, droga, armas y celulares. Por ello, los controles se efectuarán en las guardias donde incluso hay cámaras de seguridad.

Los responsables de los penales recibieron los últimos instructivos que deberán ser colocados en lugares visibles para que se enteren todos los uniformados.

En cuanto al contacto que deberán tener los penitenciarios con los presos, se reforzó un protocolo que deberá ser respetado a fin de que no estén en contacto permanente y de esa manera “romper” las relaciones que se les puede proponer de parte de los detenidos.

Cruce de información

Desde el Servicio Penitenciario se cruzó información con la Policía para conocer si hay más uniformados de las dos fuerzas de seguridad ligados con reos de las cárceles. Por ello es que las consultas sobre el movimiento económico de las viviendas no podrán ser ejecutadas por parte de las autoridades, pero se tendrán en cuenta si los rumores y versiones comienzan a tomar forma de información. Pascual fue claro en el mensaje, no se protegerá a nadie por estas acciones irregulares y delictivas.

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