Ricardo Frkovich, un camionero de Comodoro Rivadavia, escuchó un fuerte estampido y casi al mismo tiempo sintió el ruido de un balazo que atravesaba la parte alta de la cabina de su Scania. Piensa que fue obra de algún desequilibrado mental.
Caleta Olivia (agencia)
Una chapa de butaca salvó providencialmente la vida de un camionero de Comodoro Rivadavia ya que el balazo que le dispararon supuestamente desde una terraza y atravesó la cabina del Scania G-340 que conducía por calles de Caleta Olivia, iba directamente hacia su espalda.
El episodio que pudo haber tenido drásticas consecuencias, se produjo alrededor de las 18 de ayer, cuando el camión de color rojo, dominio IIY 666 que conducía Ricardo Frkovich, transitaba por la avenida Don Bosco, en el barrio Güemes y prácticamente ya había frenado por la luz roja que daba el semáforo emplazado en la intersección con avenida Lisandro de La Torre.
Frkovich provenía de Pico Truncado transportando un cargamento de klinker desde la fábrica de cemento Petroquímica y se dirigía a Comodoro Rivadavia.
El mismo camionero comentó a Diario Patagónico que hace varios años realiza el mismo recorrido, incluso hasta dos veces por día y salvo alguna que otra referencia, casi nunca se detenía en Caleta Olivia.
FUERTE DETONACION
A la hora indicada, escuchó un fuerte estampido y casi al mismo tiempo sintió el ruido de un balazo que atravesaba la parte alta de la cabina, detrás de su cabeza, el cual fue detenido por el respaldar de su butaca.
El camionero dijo que el conductor de un vehículo particular que venía en sentido contrario también se detuvo por el estampido y fue él quien llamó inmediatamente a la policía desde su teléfono celular, después de constatar lo sucedido.
En pocos minutos arribaron al lugar varios patrulleros del Comando Radioeléctrico, de la Seccional Primera y de la División Criminalística para realizar los peritajes y procurar establecer el sitio desde donde se hizo el disparo y qué tipo de arma se utilizó.
Frkovich aseguró que él no tiene enemigos y todo lo hacía pensar que esto era obra de un desequilibrado mental o de alguien que se haya equivocado de camión por alguna razón.
La policía procuraba dar con el responsable del atentado pero hasta anoche no se habían producido detenciones ni había suposiciones acerca de algún sospechoso. Pero una cosa quedó clara: no fue un balazo perdido ya que el mismo -por que se escuchó un fuerte estampido- se hizo desde no más de cincuenta metros.
Comentá la nota