Diseñan en Córdoba un test psicológico para diagnosticar la “tecnoadicción”

Diseñan en Córdoba un test psicológico para diagnosticar la “tecnoadicción”

Dedicar más de cinco horas al empleo de distintos dispositivos, sin que sea estrictamente necesario, es uno de indicadores del uso problemático de la tecnología, señala un estudio realizado por investigadores de la UNC.

 

Investigadores cordobeses diseñaron un test psicológico que detecta y evalúa el uso “abusivo y patológico” de las computadoras, Internet, videojuegos, telefonía móvil y de tecnología en general, y analiza los problemas emocionales que promueven la tecnodependencia como la depresión, la ansiedad y la soledad.

La herramienta fue difundida a través de una publicación en la agencia de noticias especializada de la Universidad Nacional de Córdoba Unciencia,.

Según estos especialistas, dedicar más de cinco horas al empleo de distintos dispositivos sin que sea estrictamente necesario es uno de indicadores de “tecnoadicción”. El término se refiere al uso patológico o la dependencia de las tecnologías de la información y comunicación (TIC). Es una adicción que si bien como conducta no es por sí misma perjudicial, “se torna problemática por su ejecución excesiva y/o compulsiva”. 

“Es un patrón conductual que produce malestar o deterioro en la vida del sujeto que lo ejecuta”, aclaró Leticia Luque, investigadora de la UNC y especialista en la temática. 

El instrumento de medición, sin embargo, fue elaborado por Luque y Emanuel Aramburu, quien realiza su proyecto de Doctorado bajo la dirección de la investigadora. “El test permite detectar la adicción a la tecnología como un todo y clasifica a los sujetos en “usuarios”, “abusadores” y “dependientes” (uso patológico). La herramienta ya se aplica en estudios descriptivos sobre la problemática, aunque todavía no llegó a los consultorios psicológicos”, señala la publicación de Unciencia.

La “Escala Diagnóstica de Adicción a la Tecnología” delineada por Luque consta de 37 afirmaciones, entre las que figuran algunas como “Solo cuando uso internet (ej: facebook) me puedo olvidar de  situaciones desagradables y/o conflictivas de mi realidad”; “Me siento aislado cuando no tengo o no puedo usar mi teléfono móvil”; “Considero imprescindible tener TV en mi habitación”; “Cuando me siento aburrido o solo, comienzo a enviar SMS”; “Siento que me falta algo cuando la computadora no está encendida”, entre otros.

La persona indagada debe asignar a cada una de esas frases un valor que puede ser «totalmente de acuerdo», «de acuerdo», «en desacuerdo» y «totalmente en desacuerdo». A cada respuesta, el especialista le asigna un valor que, sopesado globalmente, permite determinar el uso abusivo y patológico de las tecnologías.

“Un tecnoadicto no necesita ser un adicto a la televisión y a los videojuegos y al teléfono; basta con que sea un abusador de todo o adicto a una y abusador de otras, porque su existencia gira en torno a y su bienestar depende de un objeto: la tecnología, sin importar cómo se llamen los dispositivos”, aclaró Luque.

Según Luque, a nivel internacional existen distintos test y cuestionarios que miden este tipo de adicciones, pero que consideran cada tecnología de manera independiente y describiéndolas por separado. “Nosotros hicimos un instrumento que mide cuatro adicciones tecnológicas por separado, más el rasgo de personalidad búsqueda de novedad, y un factor de segundo orden que mide adicción a la tecnología como un todo”, completó.

Respecto a los factores que confluyen para desencadenar esta patología, Luque menciona la existencia de problemas emocionales como depresión, ansiedad y soledad, así como rasgos de una personalidad impulsiva, introvertida y rígida. No obstante, reconoce la influencia de estímulos externos, como la falta de comunicación, la cultura consumista, la gran disponibilidad de productos, el abaratamiento de los costos y lo perecedero de las TIC. “Son el caldo de cultivo para generar nuevos adictos cada día”, sintetizó la investigadora.

Por último y en cuanto al tratamiento de esta adicción, la especialista aseguró que no es correcto exigir la abstinencia total del uso de la tecnología, sino que se debe trabajar en la modificación de pensamientos, actitudes, valores y la creación de un nuevo estilo de vida que consista en usar tecnología pero sin depender de ella.

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