La discusión por una gorra que acabó con una puñalada letal

La violenta reacción se produjo la madrugada del 2 de diciembre en una vivienda de barrio Fénix, donde 70 personas participaban de una fiesta convocada vía Facebook. Todo se originó por el robo de una gorra

La fiesta había sido convocada vía facebook un puñado de días antes. La noche indicada, unas 70 personas de distintas edades se habían dado cita en la vivienda de Almirante Brown 1166, en barrio Fénix. Pero lo que debía ser un momento de diversión acabó de la peor manera.

Sucedió la madrugada del 2 de diciembre último, entre las 4 y las 5. Un hecho de poca monta, el robo de una gorra a uno de los asistentes, generó una desproporcionada reacción y la muerte de un chico de 19 años, Gabriel Alejandro Allende.

Por ese episodio, hoy se encuentra acusado de los delitos de homicidio y lesiones leves Gonzalo Hernán Rivero. La causa acaba de ser enviada a juicio a la Cámara Segunda del Crimen, donde luego de abrir el período para que las partes acerquen nuevas pruebas, se fijará una fecha para el inicio del juicio oral y público.

¿Qué fue lo que sucedió aquella trágica noche?

Según la descripción que hizo la fiscalía de instrucción, en la casa de calle Almirante Brown, más precisamente en el patio, se inició una acalorada discusión porque a uno de los presentes le habían robado una gorra. Del entredicho tomó parte Gonzalo Rivero, quien, al decir del fiscal, increpó a Mauricio Allende exigiéndole que devolviera la gorra en cuestión.

Fue en medio de ese episodio que Rivero habría exhibido un cuchillo tipo carnicero de aproximadamente 30 centímetros de largo con el que avanzó hacia Allende.

En el camino se interpuso otro joven, quien sufrió una herida cortante en la muñeca izquierda.

El fiscal sostuvo que Rivero no se detuvo allí, sino que volvió a acometer a Allende, logrando esta vez asestarle una puñalada que le ocasionó una herida a la altura del hemitórax izquierdo que le produjo a la víctima una lesión en el pulmón izquierdo y en la arteria aorta.

Mientras Allende, malherido, se sentó en el cordón de la vereda de enfrente, donde fue asistido por médicos antes de que lo trasladaran al hospital, el atacante y la mayoría de los invitados a la fiesta se marcharon del lugar.

Poco después se constataba la muerte de Allende por paro cardiorrespiratorio.

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