Dos discapacitados que sufrieron abusos sexuales pudieron relatar los hechos en cámara gesell

Dos discapacitados que sufrieron abusos sexuales pudieron relatar los hechos en cámara gesell
La Justicia tucumana implementó un plan de asistencia integral a víctimas con incapacidad de comunicarse para que puedan declarar

Andrés fue hallado en la calle cuando tenía 16 años. Tiene dificultades con el habla y cuesta entender lo que dice. La Justicia no pudo encontrar a su familia y lo alojó en una institución del Estado. Allí, un celador abusó de él.

Natalia tiene retraso madurativo y se crió en los cerros tucumanos. Con 14 años es mamá de una beba de un año y medio, y no se conoce la identidad del padre de la pequeña. Pero la Justicia sospecha de un hombre que se habría aprovechado de su inocencia. Debido a su discapacidad, ella no podía revelar quién la violó.

Los casos de Andrés y de Natalia (sus nombres reales se preservan por motivos legales) guardan varias coincidencias. Además de ser víctimas de abusos sexuales y de sufrir alguna discapacidad, ayer tuvieron que declarar en cámara gesell y contar lo que sufrieron, asistidos por un intérprete especial. También recibieron la asistencia del Estado para paliar su exclusión de la sociedad.

El Poder Judicial de Tucumán introdujo así una experiencia pionera en el país para atender estas situaciones. “Necesitábamos tomarles declaración para seguir con la investigación de estas causas, por lo que le pedimos a la Corte Suprema de Justicia la asistencia para contar con personas especializadas”, comentó la fiscala de Instrucción de la VIII Nominación, Adriana Giannoni, a cargo de los casos de Andrés y Natalia.

Las declaraciones fueron realizadas al mediodía y a la siesta de ayer. Para llevarlas a cabo se contó con el asesoramiento del Programa Nacional de Asistencia para las Personas con Discapacidad en sus Relaciones con la Administración de Justicia (Adajus).

Mabel Remón, la coordinadora del programa, contó que asesoraron en la interpretación de la declaración de las víctimas. “Hay que comprender las declaraciones de personas que no tienen un castellano como el que nosotros esperamos o que no pueden expresarse como el resto de la sociedad, sobre todo urbana. Son personas que no tienen discapacidad auditiva, por lo que requieren de otro tipo de interpretación para poder asentar lo que quieren expresar”, comentó.

“Hay que entenderlo muy bien al tema. Con esto se está comenzando a atender a la víctima con discapacidad del delito de abuso sexual, pero también se aplicará para eventuales imputados con la misma problemática”, explicó el vocal de la Corte Suprema, Antonio Estofán.

El funcionamiento

“La cámara gesell es utilizada para las declaraciones de menores de edad, víctimas de abuso sexual. Se busca evitar la revictimización, que tengan que declarar varias veces sobre un hecho tan traumático para sus vidas”, explicó la fiscala Giannoni.

En la planta baja de la sede penal de tribunales, en avenida Sarmiento al 400, se encuentra la habitación en la que declaran las víctimas. Sillones, juguetes y una mesa son el mobiliario del lugar, en el que un psicólogo del Poder Judicial entrevista a la víctima. Al lado hay una oficina en la que se encuentra el operador, que graba la declaración y controla el funcionamiento tecnológico.

La declaración de la víctima es transmitida por circuito cerrado a otra sala, que se encuentra en el primer piso del edificio. Allí se ubican el fiscal, el defensor de Menores, los abogados de las partes y, si accede, el imputado.

“Ya no existe el viejo esquema del vidrio que separaba las salas, porque inquieta a la persona que está declarando. Se siente observada”, expresó Giannoni. Del testimonio se guardan tres copias (una es para el archivo y las otras dos se incorporan al expediente). Cuando la causa llega a juicio oral, se reproduce una de esas copias.

Abordaje integral

Ayer, tanto Andrés como Natalia recibieron la asistencia del Estado luego de declarar. Teresa Ivankow, especialista en la temática de discapacidad del Poder Judicial tucumano, comentó que estuvieron presentes representantes de la Anses, del Registro Civil, de la Junta de Discapacidad, entre otros. “Las víctimas recibieron una respuesta, tal como lo establecen las convenciones internacionales”, contó Ivankow.

Andrés y Natalia pudieron, al fin, decirle a la Justicia lo que padecieron y superaron la angustia de no poder expresarlo.

Comentá la nota