Caminar por la calle parece algo tan normal que muchas veces cuesta imagina las dificultades que sufre una persona que debe trasladarse en silla de ruedas y cuando llega a una esquina no hay rampas, o bien que exista, pero esté tapada por un auto. Trasladarse, pasear, utilizar el transporte público, poder participar de espectáculos, actividades que no son para todos.
Del dicho al hecho hay un largo trecho… Distintas organizaciones que trabajan con personas con discapacidad y una mirada a los diferentes centros urbanos de la Región dejan a la vista la falta de acceso para ellos. Y algunos quizá miren la situación por arriba, sin prestar atención; pero ellos sufren el olvido, rechazan esa mirada que los convierte en invisibles.
Caminar por la calle, pasear y mirar vidrieras, tomar el colectivo o el tren, entrar a un edificio público o simplemente disfrutar de una buena obra de teatro. Todas estas son actividades para pocos, porque el acceso para las personas con discapacidad aún parece lejano. Falta de rampas en las veredas y establecimiento se convierten en una enorme piedra que deben sortear a diario. Y lo que –muchas veces es peor- es que la rampa está en la esquina, pero un automóvil está estacionado impidiendo su uso.
“Con nosotros todos, sin nosotros nada”, esta es una de las consigna de la organización “Cambio de mente” en Monte grande, desde la cual señalaron que entre las deudas pendientes en políticas públicas, abundan los problemas en accesos de la vía pública, transportes, el acceso libre y gratuito a cualquier tipo de espectáculo, los nuevos edificios construidos sin acceso, entre otros.
La legislación nacional contempla todo este tipo de cuestiones, de acuerdo con el artículo 29 de la ONU sobre la inclusión de personas con discapacidad pero no en la práctica. Y los municipios tienen ordenanzas que garantizan el acceso a educación y salud, pero las falencias puedan verse a lo lejos.
“Las calles, veredas, accesos a edificios públicos de Lanús no están en condiciones de accesibilidad y si encontramos una rampa en buen estado, está obstruida por un vehículo mal estacionado”, reconoció Norma Draus, secretaria de la Asociación Civil Unión Trabajadores Discapacitados de Lanús (U.TRA.DI).
“En nuestro distrito faltan 20.000 rampas para 5000 esquinas, nuestro Concejo Deliberante no tiene ascensor, en las estaciones de trenes no hay acceso que no sea por escalera, un concejo de discapacidad. En la mayoría de los lugares para discapacitados sobre la calle Alem, estacionan coches o motos. Además son contados los transportes públicos que tienen accesibilidad y tampoco hay plazas inclusivas para los chicos”, señaló Juan Serial, representante de la organización “Cambio de mente” de Monte grande, aludiendo a Esteban Echeverría.
Esta organización sin fines de lucro, formada por personas con capacidades diferentes, tiene como principal fin ayudar y defender a sus pares contra la injusticia y discriminación que enfrentan en su día a día. “La idea es que el discapacitado esté incluido por que el dolor y la vergüenza que pasamos es difícil”, explicó Serial.
Por su parte, Armando Mogliani, presidente del Instituto Municipal de Discapacitados y Adultos Mayores de Lomas de Zamora, remarcó el papel de “fiscalizadores” que cumplen en la vía pública.
A nivel distrital, Armando señaló como “deficiencias” la falta de sanitarios adaptados, ascensores y rampas de acceso en locales públicos, como por ejemplo bancos o comercios de mucho movimiento.
En todos los distritos la situación es similar, la falta de rampas es notoria y para aquellos que deben usarlas para trasladarse esta carencia se convierte en un impedimento para moverse y ser.
En Avellaneda, en tanto, el Concejo Deliberante aprobó hace algunos días una normativa por la cual se establece el ingreso libre y gratuito de personas con discapacidad a todos los espectáculos que se realicen en Avellaneda, públicos o privados. Verónica Juárez, concejal por el Frente Para la Victoria (FpV), fue quien elaboró el proyecto y remarcó: “El poder adquisitivo de las personas con capacidades diferentes, es muy inferior y esto se agrava si tenemos en cuenta la escasa posibilidad de inclusión laboral, siendo la familia quien debe hacerse cargo económicamente”.
Por otra parte, admitió que hay lugares como el Teatro Roma o el Concejo mismo, que son inaccesibles para las personas con discapacidad motriz.
“Hay muchas cosas que deberían estar hechas para ellos y no están. Si los lugares estuvieran en condiciones, ella podría”. Con esa frase, Verónica Cubilla sintetizó la frustración que a diario debe afrontar su hija, Agustina, quien tiene discapacidad motriz.
Comentá la nota