En Mendoza, 9 de cada 10 personas no confían en los poderes del Estado. Mientras, crecen las disputas entre el Gobierno, la Corte y la Legislatura.
Legisladores que acusan a ministros; ministros que acusan a gremialistas y conflictos gremiales que se resuelven por la fuerza. La provincia ya tiene al Fiscal de Estado enjuiciado y al presidente de la Corte bajo amenaza.
Casi al mismo tiempo la gente pierde aceleradamente la confianza en las instituciones que esos dirigentes representan. Tanto, que 9 de cada 10 mendocinos no confía ni en el Poder Ejecutivo, ni en el Legislativo ni en el Judicial. Incluso los gremios también son calificados de manera similar.
La pelea más virulenta es la del Poder Ejecutivo contra el Poder Judicial. En realidad esa disputa se encarna en Alejandro Cazabán, hombre encargado de las ofensivas, y Alejandro Pérez Hualde, presidente de la Suprema Corte de Justicia.
Entre esos dos poderes también se pelean, pero por quién tiene peor imagen ante la comunidad. Según el Barómetro de la Deuda Social, elaborado por la Universidad Católica Argentina, sólo 8,4% por ciento de los mendocinos confía en el Poder Ejecutivo. Y también sólo 7,3% confía en el Poder Judicial. A los legisladores no les va mucho mejor, pues sólo 7,9% de los mendocinos confía en ellos.
De los tres poderes, el Ejecutivo es el que más ha caído en la consideración de la gente, pues en el informe de hace dos años la confianza era de 26%. "De los datos se desprende que entre la población de Gran Mendoza aumentó más marcadamente la desconfianza que entre la del total del país, especialmente en el Poder Ejecutivo. Consecuencia de esto, 9 de cada 10 personas adultas no tenían confianza en las instituciones", asegura la conclusión de la UCA.
Pero quienes analizan en frío los conflictos destacan un detalle: aunque haya amenazas, acusaciones y presiones, los mecanismos institucionales funcionan.
Disparen contra la Corte
El conflicto institucional más fuerte que viene la provincia es el que enfrenta al Ejecutivo con la Corte. En realidad a Cazabán y a Pérez Hualde. Así, ya se suman tres amenazas de Jury de parte del Gobierno al presidente de la Corte en menos de un año, todo un récord.
Primero fue por el conflicto en el que debían resolver por la asignación de dos bancas en el Senado. Luego la embestida vino por la designación de conjueces interinos. Y esta semana la nueva amenaza de juicio contra Pérez Hualde se generó por su forma de votar, justamente, en el Jury iniciado contra el Fiscal de Estado. La acusación apunta a que el presidente de la Corte responde a las intenciones del radicalismo, partido gobernaba cuando él fue designado en el máximo tribunal.
El vocero de las acusaciones es siempre el mismo; Alejandro Cazabán, secretario General de la Gobernación. Pero hay quienes advierten que las embestidas pueden terminar en una crisis institucional. En el Gobierno dicen que en realidad es la Corte quien está bastardeando la imagen de las instituciones por la "militancia política" de Pérez Hualde.
El cuadrilátero legislativo
En algunos momentos de este año la Legislatura estuvo muy cerca de convertirse en un ring de boxeo. Primero, y luego de mucho tiempo, sancionaron a un diputado, el radical Alejandro Molero. Antes, Molero acusó sutilmente de corruptos a sus pares por apoyar un proyecto minero, dichos por los que se le generó la "cuestión de privilegio". Poco tiempo después, hubo otro pedido de sanción. Y fue nada menos que contra el presidente de la Cámara de Diputados, Jorge Tanús.
El hombre se había enojado por la aprobación de un proyecto, también relacionado con la minería, y le ofreció piñas en pleno recinto a Ricardo Infante, vicepresidente de la Cámara. Para evitar la sanción, hubo pedido de disculpas oficiales. En la misma Legislatura el senador Armando Camerucci y el ministro de Salud, Carlos Beheler protagonizaron digna de un reality: el ministro fue citado para dar explicaciones, lo cuestionaron fuertemente por sus acciones y se retiró ofendido en medio de gritos y miradas de sorpresa.
Pero si hay gente que se espanta por las peleas públicas de los dirigentes políticos, puertas adentro, las disputas son aún peores: el PJ está en medio de una guerra interna; la UCR se disputa el poder como si ya gobernara y el PD no le pierde pisada. Los tres partidos están aplazados en la consideración de la gente. Según el estudio de la Universidad Católica, la confianza en los partidos políticos cayó del 5,8% a sólo el 1% en Mendoza.

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