El ex senador Carlos Arralde dijo que “la UCR no puede aliarse con partidos o espacios políticos testimoniales". Además repasó la alianza de 2011. "Faltó tiempo y debate interno para el frente con los socialistas", dijo.
“La verdad es que faltó tiempo y debate interno para el frente con los socialistas y la sensación que quedó es que la UCR terminó perdiendo en una suerte de cierre forzado por los plazos que la Ley Castrillón le imponía a todos los partidos políticos”, recordó el dirigente al mencionar que las alianzas en Entre Ríos debieron constituirse antes que los frentes a nivel nacional por efecto de la famosa Ley Castrillón –hoy declarada constitucional por el Superior Tribunal de Justicia- y la desconexión entre el Frente Progresista Cívico y Social y la ruptura del acuerdo Alfonsín-Binner dejó en la sociedad una imagen de desprolijidad y falta de coherencia política.
“Todos sabemos que la UCR es un partido con una intensa y extensa presencia territorial en la provincia, mientras que el socialismo no puede exhibir idéntico poder. Los números del FAP de Binner de 2011 no son trasladables automáticamente a la elección para diputados nacionales en Entre Ríos donde en ese mismo año y para esos cargos el radicalismo obtuvo el 18,04% de los votos frente a un socialismo que sólo consiguió el 7,74%”, continuó describiendo el ex senador para concluir afirmando que “La UCR no puede aliarse con partidos o espacios políticos testimoniales o cuasi-tesimoniales”, dijo en declaraciones enviadas a INFORME DIGITAL. A pesar de que la UCR comparte con el PS una fuerte impronta progresista y su pertenencia a la Internacional Socialista, Arralde marcó que la experiencia santafesina no ha tenido un efecto de transferencia a otras provincias por la realidad electoral que tiene cada distrito. “Lo que en todo caso hay que analizar es el desconcertante 23% que alcanzó el voto en blanco en esa elección porque eso nos obliga a replantearnos infinidad de cuestiones”, manifestó el presidente el Congreso Provincial de la UCR.
Abordado sobre la cuestión del programa común como condición para concretar un frente electoral, el ex senador afirmó: “La cuestión programática es muchas veces una excusa utilizada para no decir que no se han conseguido lugares expectables en las listas. El radicalismo es un partido de fuerte corte republicano, promotor de las libertades públicas, con un rol activo del Estado en áreas sensibles y orientador de la economía, defensor a ultranza de la escuela pública y de la cultura del trabajo decente", concluyó.
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