Directivos de escuelas primarias acordaron esperar hasta el martes y no responder a las notas enviadas desde la Dirección General de ese nivel a cargo de Mónica Harriet.
Algunas directoras se acercaron ayer a Crónica a expresar su malestar porque “este gobierno quiere que nos pongamos en contra, trabajadores contra trabajadores, para que los directores seamos los que sancionemos o informemos qué hacen los docentes que están asistiendo a las escuelas”.
Al respecto, enfatizaron: “nuestro equipo de trabajo lo forman los docentes, no es el señor (Luis) Zaffaroni o la señora Harriet y ellos tampoco se ponen en nuestro lugar cuando tenemos un montón de necesidades en las escuelas”. En especial, recordaron que “una de las necesidades urgentes es la falta de docentes, somos una profesión en extinción, nadie quiere ser docente con sueldos miserables”.
“Errores legales”
Como se recordará, mediante tres notas enviadas el Día del Maestro se pedía a los directivos que informen nombre, apellido y DNI de inasistencias del personal. Las directoras consideraron que este es uno de los errores “porque no hay inasistencias, los docentes van”, expresaron.
Además, recordaron que no les puede negar que firmen el libro de asistencia porque “hay un montón de cuestiones legales que nos obligan a que firmen si están en la escuela o si no, después si hay alguna situación, las únicas responsables somos nosotras”, tales como incidentes o accidentes en el lugar de trabajo.
En ese sentido, las directivas indicaron que no sólo hay una postura ideológica detrás de esa decisión conjunta sino que además, “hay varios errores legales” en las notas del Ministerio. “No tienen las características que debe tener una normativa legal”, expusieron. Por ejemplo, “no tienen sello de la directora general Harriet y dos de esas notas tienen el mismo número”, comentaron.
“Primero, somos maestras”
En cuanto al tono de los requerimientos desde el Ministerio, las directivas comentaron que habían recibido llamadas telefónicas, “para ver si habíamos recibido las notas y si sabíamos completar, por parte de Asesoría Letrada, y nos preguntaban nombre y apellido, algo que tomamos como una nueva intimidación”.
Recordaron que semanas atrás habían sido instruidas para impedir la firma del libro de asistencia. “No sabemos por qué el gobierno se maneja de esa manera, dando miedo, y mandándonos a hacer cosas que por reglamento general de escuela no podemos”, coincidieron las entrevistadas.
En ese marco, opinaron: “quieren que nosotros entremos en una contradicción legal y después los que nos vamos a tener que hacer cargo somos nosotros”. Sin embargo, recordaron que “más allá de tener un cargo jerárquico, primero somos maestras y nada ni nadie nos puede cambiar nuestro pensamiento”.
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