De continuar sin variantes el actual régimen de precipitaciones, es muy probable que en los próximos meses agote su capacidad de almacenar agua.
Sólo, sin el auxilio de fuentes alternativas como los pozos de Cabildo o el arroyo Napostá, el dique Paso de las Piedras ya transcurrió buena parte del verano sin haber perdido prácticamente reservas y muy cerca de su máximo nivel de embalse.
Pese a la evapotranspiración y el consumo, que en verano hacen que la cota del embalse baje entre 1 y 2 centímetro diarios, el nivel del dique se encuentra en 164,21 centímetros sobre el nivel del mar, es decir, apenas 79 centímetros sobre su nivel de llenado total y desborde.
La situación no es consecuencia de la mano del hombre sino de la ayuda aportada por la naturaleza durante buena parte de 2014, año que logró posicionarse entre los más llovedores de la historia local.
El efecto de las precipitaciones permitieron que la cota del dique Paso de las Piedras se recuperara tras cinco años de feroz sequía y trepara siete metros, algo impensado poco tiempo atrás.
Esto hizo que ABSA dispusiera, el 31 de octubre pasado, no emplear las fuentes alternativas de suministro realizadas en plena emergencia hídrica: una toma superficial en el río Sauce Grande (aguas abajo del dique), los pozos del Bajo San José y de Cabildo y dos tomas sobre el arroyo Napostá, en paraje Mirasoles y Aldea Romana.
A la lluvia caída durante el año pasado se suman los buenos milimetrajes de enero pasado y lo que va de febrero (rondan los 180 milímetros), en el marco de un verano 2015 muy llovedor que pone a un dique lleno de cara a los meses tradicionalmente más cargados de precipitaciones.
Todo hace pensar en un casi seguro desborde de los excedentes hacia el río Sauce Grande, a través del vertedero de hormigón construido para canalizar volúmenes de agua excepcionales, como ocurrió el 15 de octubre de 1984, cuando se llegó a una cota de 165,14 metros, descargando en el orden de los 25 metros cúbicos por segundo y el 11 de noviembre de 2002, cuando la cota del embalse llegó a 165,85 metros, produciéndose una descarga de hasta 480 metros cúbicos por segundo.
Salvo en algunos sectores puntuales, como el barrio Patagonia y Palihue, entre otros que evidenciaron la falta de suministro en diciembre, la ciudad transita el verano relativamente bien abastecida y todo parece indicar que dicha situación continuará.
De todas formas, ante un dique rebosante de agua, siguen pendientes las obras destinadas a mejorar la distribución, por cuando la red sigue teniendo graves falencias y no se completó el plan de renovación de cañerías y ajuste de mallas dispuesto unos cinco años atrás.
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