Dique: el ADA busca alternativas

Se trata del organismo encargado de administrar el embalse que provee de agua potable a los distritos de Bahía Blanca y Coronel Rosales. Hace más de dos meses que volvieron los problemas con el aroma y el sabor del líquido de red.
Desde la Autoridad del Agua (ADA) se señaló ayer a este diario que ese organismo provincial, responsable de la administración del complejo hídrico de Paso de las Piedras, "trabaja en la investigación" de algún sistema que permita mitigar la aparición de algas en el embalse debido a que, según mencionaron, ese hecho se registra "cada vez con mayor frecuencia".

El comentario fue realizado a "La Nueva Provincia" por la vicepresidenta del organismo, licenciada Liliana Raskovsky, quien también aseguró que en las últimas horas se registró una baja "importantísima" en la cantidad de algas, por lo cual "se espera" una mejora en la calidad del servicio brindado por Aguas Bonaerenses SA (ABSA).

En mayo pasado retornaron los recurrentes problemas en el líquido de red, en cuanto a la mala calidad del sabor y el aroma. Incluso, en algunos sectores, del color del mismo.

En relación a intervenciones que permitan evitar la proliferación de algas, la funcionaria mencionó que en los últimos años se descartó "de manera definitiva" la posibilidad, sugerida por algunos especialistas, de aplicar compuestos con cobre, capaces de ocasionar una importante mortandad de algas.

"Eso está franca y explícitamente desaconsejado por los organismos internacionales, ya que las algas, una vez muertas, pueden eliminar sus toxinas en el lago", explicó.

Curiosamente, ese tratamiento se consideró por primera vez en 1999, año en que el servicio se concesionó a la empresa Azurix, con el embalse seriamente afectado por una nutrida colonia algar.

"En ese momento nos negamos a este tipo de intervención", refirió Raskovsky, quien entonces se desempeñaba en el organismo responsable del control de esa concesión.

Agregó que ahora el ADA trabaja en una investigación buscando alternativas para mejorar "la cadena atrófica del embalse", de modo que sea "su propia ecología" la que permita disminuir las actuales floraciones, caracterizadas además por bacterias que emiten el olor a geosmina, el cual se asimila al de un insecticida.

Mencionó además que se buscará definir el "ciclo de nutrientes" del lago, a partir del cual se genera la aparición de algas y al que hoy definió como "no determinado de manera precisa".

"En parte nos desconcierta que incluso durante los años de sequía, en que no tenemos el aporte de ríos y arroyos, las floraciones ocurren igual. Por eso queremos tener un control biológico y relacionar las distintas variables que están produciendo estas apariciones de manera cada vez más frecuente", dijo.

Vida útil. Por otra parte, Raskovsky rechazó de plano los dichos del ingeniero Horacio Campaña, docente de la Universidad Nacional del Sur, quien indicó que el lago está llegando al fin de su "vida útil", razón por la cual éste último desestimó cualquier tratamiento para evitar la aparición de algas.

Campaña mencionó --en declaraciones publicadas la semana pasada por este diario-- que ese hecho se debe a que, al tratarse de un reservorio artificial, su gestación cubrió la vegetación y fauna existente, la cual, con el paso del tiempo, resurge aportando nutrientes que impiden "conseguir una calidad de agua aceptable".

"En su momento quedaron árboles, vegetales y animales debajo del lago. Todo eso es materia orgánica que, con el tiempo, se va degradando", comentó Campaña.

De allí concluyó que "los nutrientes no sólo provienen de los cauces de agua que arrastran nitrógeno, fósforo o fertilizantes" sino que los mismos "se van liberando en el lago, por un proceso de descomposición de la materia orgánica".

La vicepresidenta del ADA cuestionó esa aseveración, indicando que "la vida útil del lago Paso de las Piedras depende de otras variables", entre ellas, la eventual pérdida de capacidad de almacenamiento como consecuencia de la sedimentación.

"En 2009 hicimos una batimetría a ver si existía una sedimentación que justificara una baja de las reservas, pero determinamos que eso no ocurría", señaló.

Respecto de los dichos de Campaña sobre la generación propia de nutrientes, Raskovsky señaló que el profesional debe haberse referido a la posible existencia de "un proceso de digestión en el embalse" en el cual la materia orgánica se esté transformando en nutriente.

"Eso puede ocurrir aquí porque no se trata un lago cerrado sino que tiene una renovación contante, a partir del agua que llega y de la que se cede para consumo. Pero lo que sugiere no tiene nada que ver con la vida útil del lugar", afirmó.

Expectativa

"Nuestras últimas determinaciones hablan de un decaimiento muy importante de la especie de alga que genera el olor a geosmina, por lo cual esperamos que el problema desaparezca en pocos días", indicó la vicepresidente del ADA.

Con ABSA, casi sin comunicación

Las firmas ADA y ABSA son propiedad del Estado provincial, dependientes ambas --al igual que el Organismo de Control de Aguas de Buenos Aires (OCABA)-- de la subsecretaría de Servicios Públicos bonaerense.

Mientras el ADA es responsable, entre varias otras funciones, de administrar el complejo de Paso de las Piedras, ABSA lo es de la distribución de esas aguas a la población. Aunque resulte llamativo, entre ambos organismos no tienen mayor comunicación.

"No tenemos ningún contacto con ABSA acerca de las aplicaciones que hace al agua que le entregamos para mejorar su calidad. Ese control le corresponde al OCABA", explicó Raskovsky.

Y, para no dejar dudas, sostuvo que "hace años" que no visita la Planta Potabilizadora Patagonia. "Supongo que debe estar cambiada", comentó.

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