Los diputados justificaron sus faltas y no se les descontó por no ir a las sesiones

A dos años del anuncio no hubo castigados, salvo 11 legisladores que viven en los departamentos más alejados, pero a ellos ya se les recortaba la dieta por ausencias desde antes de la aprobación de la resolución.
Pasados dos años desde que la Cámara de Diputados decidió aplicarles descuentos a los legisladores que falten a las sesiones o las reuniones de comisiones, no hubo castigados porque todos justificaron sus ausencias.

Sólo los 11 diputados que viven en los departamentos más alejados y que cobran desarraigo han sufrido descuentos cuando faltan a las sesiones, práctica que se venía haciendo desde antes de la aprobación de la resolución. Pero fuera de este caso, en el resto las cosas no cambiaron.

El proyecto de resolución fue aprobado por unanimidad el 28 de marzo de 2009 pero encontró dificultades en la implementación.

Según había expresado el presidente de la Cámara de Diputados, Jorge Tanús, la intención era “hacerles los descuentos a los 48 diputados cuando falten a las reuniones de sesión y comisiones. El descuento se realizará sobre los haberes que el legislador percibe. La dieta se compone de dos partes, por dieta se cobra $6.433 bruto, y por compensación funcional, $2.700 bruto. Hay que evaluar por cuál de estos dos ítems se hace el descuento”, había evaluado al momento de la aprobación.

Pero, finalmente, tal como quedó redactado el artículo 41 del Reglamento Interno, los descuentos son difíciles de hacer tanto en el caso de las faltas a las sesiones y como a las comisiones.

No es que la norma no se haya aplicado, sino que dejó tantos intersticios que termina siendo letra muerta respecto del objetivo que se había anunciado inicialmente.

En el caso de la asistencia a comisiones, desde que comenzó a correr el plazo en el que se puso en vigencia la resolución, en mayo de 2009, la presidencia dispuso que los titulares de cada comisión debían ser los encargados de elevar una nota cada semana con la nómina de la asistencia de los legisladores a la reunión semanal de la comisión. El detalle de esa información indica que las faltas de los legisladores están acompañadas por la palabra “justificadas”, por lo que no queda lugar para los descuentos. Es responsabilidad de cada presidente de comisión informar sobre las asistencias pero hasta allí llega la posibilidad del control.

Descuentos a las sesiones

Además, la posibilidad de hacer descuentos sobre la dieta de los legisladores por su faltazos es casi imposible.

El artículo 41 del Reglamento Interno de la Cámara, tal como quedó redactado, establece que “la no concurrencia a las sesiones de Cámara durante el período correspondiente a la lectura de los Asuntos Entrados, o el retiro de la Casa sin la autorización del Cuerpo, hará pasible al diputado de una disminución en su dieta en un importe equivalente a la treintava parte de la misma”. Esto quiere decir: la dieta, que en bruto es de $9.100, aproximadamente, dividida por treinta.

Esto significa que sólo si el legislador no está al comienzo de la sesión o si se va sin autorización puede ser pasible de descuento. En la práctica es incumplible.

El mismo artículo refiere respecto de las faltas a comisión: “Cuando las causales establecidas precedentemente ocurrieran en las reuniones de las comisiones y el diputado no fuere oportunamente remplazado a propuesta de sus autoridades de bloque, la disminución será de la mitad de la correspondiente a las sesiones de cámara.”

Lo que implica que sólo si la falta no está justificada se puede aplicar algún recorte.

Para la biblioteca

“Los importes provenientes de la aplicación del presente artículo se destinarán para la adquisición de libros para la Biblioteca de la Legislatura”, según dice el artículo 41.

El intento

La iniciativa, propuesta por el presidente de la Cámara de Diputados, Jorge Tanús, en marzo del 2009, tuvo como objetivo reordenar el trabajo de las comisiones.

Era una situación conocida la ausencia de los legisladores al trabajo de comisiones, en parte porque las reuniones de las distintas comisiones se superponían en horarios y, por lo tanto, aunque el legislador quisiera era difícil cumplir con los horarios; en otros casos, las ausencias se debían a cuestiones personales. Funcionaban 13 comisiones que se redujeron a 10. Los mandatos de los presidentes duran dos años y el quórum para funcionar se alcanza con la presencia de cuatro miembros y no de siete, como era antes.

Además, se intentó la especialización temática de los legisladores; por eso debieron optar por pertenecer como máximo a dos comisiones.

La idea del proyecto de Tanús, según su concepción original, es que los diputados falten lo menos posible, elijan los temas en los que van a trabajar y haya más agilidad en el tratamiento de los expedientes.

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