“Dios quiera que logre superar lo que me hizo ese monstruo”

“Dios quiera que logre superar lo que me hizo ese monstruo”
El 13 de agosto pasado, Sandra Noemí Ocampo vivió la peor pesadilla de su vida. A partir de su denuncia, comenzó a desarrollarse la trama de una terrible historia que terminó semanas después con la denominada “Masacre de Villa Luján”.

"Dios quiera que logre superar lo que me hizo ese monstruo. Yo soy muy creyente y estoy tranquila. Además, él ya no está aquí para seguir haciendo daño". Las desgarradoras palabras son emitidas con firmeza por Sandra Noemí Ocampo, quien de a poco intenta recuperarse del calvario que comenzó a vivir hace tres meses.

Sandra vive en el barrio Policial de Las Talitas. Tiene tres hijos: Luis, de 26, Florencia, de 23 y el pequeño Nahuel, de 8 años.

El 13 de agosto pasado, esta mujer de 47 años vivió la peor pesadilla de su vida. Con ella, comenzó a desarrollarse la trama de una terrible historia que terminó semanas después con la denominada "Masacre de Villa Luján".

En la tarde del viernes 25 de octubre, Sirnio Romanazzi asesinó a tiros al comisario Víctor Barrara y al empleado judicial Lalo Uro (debían cumplir una orden judicial), para después quitarse la vida.

Pero algunas semanas antes, cuando la mujer se presentó en esa vivienda de calle Crisóstomo Álvarez al 1400, lo hizo respondiendo a un aviso clasificado solicitando una empleada doméstica.

En cambio de eso, lo que soportó fue un auténtico infierno. El dueño de casa, Sirnio Romanazzi, la mantuvo cautiva durante varias horas, la violó, golpeó y amenazó con armas de fuego en varias oportunidades. Si pudo salir de esa fue de milagro, seguro.

"Yo le pedía a la virgen que me dejara de golpear. Pensaba que en cualquier momento me iba a pegar un tiro", recuerda en diálogo con EL SIGLO, y agrega: "Viví un día entero de violaciones y de torturas para que después se rían en mi cara y me digan que quiero plata".

Sandra asegura que su calvario recién comenzó ese día. Ya desde la mañana siguiente, cuando se presentó en los Tribunales Penales de Avenida Sarmiento al 400, comenzó a pensar que las autoridades no respondían correctamente ante la denuncia de un hecho tan grave.

"Tengo mucha bronca con la fiscal Adriana Reinoso Cuello (VI en lo Penal), porque se rió de mí en la cara durante casi un mes. Me dijo que yo armé todo por plata. Eso me ofendió muchísimo, porque siempre fui una laburante y me gané mi dinero trabajando. Jamás inventaría una violación por plata", concluyó.

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