En diálogo exclusivo con Café X Medio, Breitenstein reflexionó sobre la Navidad

"Uno, que ha vivido bastantes navidades, a pesar de ser joven, ha sido parte de una generación donde la navidad se vivía distinta. La celebración ha ido mutando, y no necesariamente para bien", dijo el intendente en una breve y substanciosa charla.
"Esto, que es un fenómeno de origen religioso, se ha transformado más bien en un fenómeno de consumo, en un fenómeno pagano, es cierto que refleja también los valores de nuestra sociedad".

"Aquel que tiene una creencia tiene que vivirlo tal cual lo siente, sea o no cristiano. Y aquel que no tenga una creencia si puede intentar ver la trascendencia cerquita".

"Es inevitable compartir la vida que nos toca vivir con gente, con otros, y si no creemos en algo mas allá es bueno saber que el otro tiene necesidades, que tiene deseos que podemos colaborar a cumplir. Desde el punto de vista espiritual, es otra dimensión del ser humano que tenemos olvidada".

CXM: Así como se nivela para abajo se podría dar que por contagio y ejemplo se nivele hacia arriba...

"Sí. Pero evidentemente hay un mercado de consumo, y un mercado absolutamente estructurado a través de la publicidad, los medios de comunicación, de las decisiones de las personas, que hacen que los objetos cubran el vacío de la vida. Y en vez de cubrirlo de otra manera, se llena de cosas. Aquellos que pueden, porque son pocos los que pueden cubrirlo con objetos. 2/3 de la humanidad no lo puede cubrir con objetos, y eso lo padecen porque ven que 1/3 si lo puede cubrir con objetos. Son las cosas de los sistemas políticos, de los sistemas sociales, de las etapas que le toca vivir a la sociedad, que generan consecuencias".

"La vida es única, uno la vive como elije o como sabe. Pero probablemente un chico, esta noche, va a estar muy contento porque en Villa Caracol reciba una pelota de la salada o una remera de futbol que no tenga una gran marca, y eso lo haga feliz. Y otros reciban los mejores autos de colección, las mejores ropas y tenga una sensación de vacío".

"Hay que ver como se puede disparar lo mejor de la vida".

CXM: ¿Qué desea Breitenstein para la ciudad?

"Lo mismo que estoy manifestando. Cuando se predispone toda la estructura comunicacional y estructural de la gente, para pensar hacia adentro, pasa que en navidad parecemos todos mejores. Quizás lo que uno querría es que se pueda tener un equilibrio entre las cosas negativas y positivas, y que esta dimensión de la vida se sostenga durante el año".

"En lo personal uno esta sujeto al vértigo cotidiano, a las demandas, a la problemática que implica atender conflictos, y todos los días tratar de encontrar soluciones, que es parte de la vocación de uno. Pero es cierto que es fácil perderse, uno mismo, dentro del trabajo".

"Uno desearía que se encuentre un equilibrio. Ahora quieren medir en vez de los estados de bienestar o de desarrollo humano, los estados de felicidad en algunas ciudades. Fundamentalmente nórdicas o de Inglaterra. Se empieza a incorporar otro dato que define, más allá de las necesidades, si somos mas o menos felices. Hay algo que tiene que ver con lo cultural, con lo psicológico que hace que a veces uno se tire para abajo".

CXM: ¿Qué le pasa por la cabeza a Breitenstein cuando dan las doce campanadas?

"Primero la felicidad de los chicos, que son los que mas disfrutan este momento. Segundo la necesidad de revivir espacios de interioridad, que todos necesitamos. Y priorizar en la escala de valores cuales son los más importantes. Uno siempre pide por salud, por paz y creo que la felicidad a veces es mas un resultado que una consecuencia. No es tan lineal obtener la felicidad, pero se la puede obtener".

"Obviamente que en el cargo que uno ocupa quiere un desarrollo humano en todas sus facetas. Que cambien algunas cosas en forma positiva".

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