El dilema de los residuos domiciliarios involucra a funcionarios y ciudadanos

El dilema de los residuos domiciliarios involucra a funcionarios y ciudadanos

Un fin de semana atípico por la cantidad de basura acumulada el día domingo a pesar del aviso de la municipalidad sobre el hecho de que no habría recolección de residuos. Los “mangos” caídos causaron aún más mugre y los trabajos realizados el día lunes no alcanzaron para mejorar lo suficiente el panorama.

Volquetes saturados, residuos acumulados hacia un costado, el característico olor a podrido acompañando cada uno de estos lugares y el gran ausente, la conducta cívica con respecto a no sacar la basura el día que se había anunciado.

Por otra parte, es una certeza que el problema de la basura todavía no ha sido abordado con la dimensión que se merece, puesto que al limpiar la inmensa mugre que se sumó al domingo sin recolección, los camiones y sus recolectores dejaban la mitad por el camino o iban rompiendo las bolsas dejando los desechos en la calle.

En esto de pasarse las responsabilidades, el resultado de un domingo sin recolección y el crecimiento de la basura en la ciudad debería tener una estrategia distinta de todos los involucrados. Los ciudadanos colaborando con los horarios, días y lugares de recolección y la municipalidad con un trabajo más profesional en la recolección, recogiendo la totalidad de la basura del día, no dejando los contenedores con residuos y finalmente a pesar de la complejidad, encarar de manera definitiva la separación de residuos.

Cosas tan simples como no sacar la basura los días de lluvia, mediar con los “cartoneros” para que no destruyan las bolsas y avanzar sobre multas a quienes no mantengan el parterre de sus casas en orden redundaría en una ciudad más limpia y a la vez más bella.

Pero lo básico a veces resulta imposible cuando por ejemplo vecinos llevan la basura desde sus casas a otros barrios con contenedores y a pesar de verlos llenos arrojan la basura en un costado.

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