La legisladora Susana Diéguez (FpV) dijo que “son muy necesarias” las leyes que se impulsan en el Congreso nacional que penan a los clientes de la prostitución, ya que “si se pena al cliente se evita la trata”.
Diéguez señaló que los proyectos que apuntan a penar a los clientes de la prostitución son los de Aníbal Fernández y el de Marcela Rodríguez, pero “el de Rodríguez avanza mucho más” y que tiene que ver con considerar siempre a la prostitución como explotación sexual.
Estimó que el de Aníbal Fernández tiene más posibilidades de aprobarse porque sólo pena “al cliente de trata”, en cambio el de Rodríguez pena a todos los clientes y quizás requiera de mayor concientización y cambio cultural de la sociedad.
Reconoció que “genera mucha discusión” esta temática, y que en los ’90 se ayudó a la organización de las prostitutas como trabajadoras sexuales, porque “en el marco de las políticas neoliberales había una necesidad de trabajo”.
Dijo no obstante a la agencia APP que ahora la situación es otra y tras “esta década ganada” no se puede considerar que la prostitución es un ‘trabajo sexual’, sino que es una ‘explotación sexual’. Al preguntársele si lo considera así en todos los casos, respondió afirmativamente.
Señaló no obstante que en este sentido “hay mucha discusión” y todavía “me hace ruido” tener que decir que no se puede considerar a la prostitución ‘trabajo sexual’.
Indicó que es verdad que hay mujeres que trabajan por cuenta propia y expresan que tienen el derecho a disponer de su cuerpo, pero “nosotros como Estado tenemos que garantizar y generar políticas públicas puedan tener acceso a otro trabajo”.
Reconoció además a la agencia APP que por eso la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina (AMMAR) se opuso a la ley que prohíbe los cabarets, porque consideraba que se le cerraban “fuentes de trabajo”.
Indicó además que muchas veces tras el discurso de muchos de defender la opción de la mujer a vender su cuerpo, se esconde “la doble moral”.
Expresó que todo esto marca “que falta mucho de concientización o de trabajo real de transformación cultural”.
Expresó que más allá de las polémicas está cada vez más claro “el flagelo” que implica la trata de personas, y por eso es mayor “el espectro político” que respalda leyes para revertir esto.

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