Casa de Gobierno y otros organismos oficiales tienen mínima actividad desde las elecciones. Abundan los rumores y existe preocupación entre los proveedores por el pago de deudas.
En los distintos organismos, hasta el viernes último el panorama seguía siendo desolador. La actividad se redujo a su mínima expresión y son permanentes los comentarios de preocupación e incertidumbre en amplios segmentos de los empleados públicos, en especial los de mayor jerarquía con algún grado de responsabilidad.
Las autoridades de los ministerios no aparecen por sus despachos y los que lo hacen llevan adelante escasas actividades, priorizando las cuestiones organizativas y de revisión de expedientes.
"Todos los expedientes están parados, solamente se revisan algunos anteriores, pero nada que se proyecte ni que requiera autorización se va a mover en estos días", adelantó un profesional contratado del ámbito de los servicios públicos. En cuanto al manejo de fondos, desde Hacienda se garantiza el pago de salarios, pero existe preocupación con la cancelación de deudas con proveedores.
Un dato elocuente es la escasez de gacetillas de prensa oficiales. Apenas dos el viernes, una el jueves y otras pocas en el resto de la semana, la mayoría sobre cuestiones menores o impostergables, como las notificaciones del gobernador a los consejeros de la Magistratura para la definición del juez del STJ que reemplazará a Lutz.
De esta manera, la actividad se ha visto notablemente reducida, y el clima dentro de los organismos es por momentos impactante. Las versiones circulan sin cesar y la incertidumbre llega además a algunas empresas privadas directamente vinculadas al actual gobierno provincial. Empresas periodísticas, por caso, que tuvieron una fuerte pauta publicitaria oficial habrían comenzado a reducir personal y hasta en algún caso, habrían informado a sus empleados que dejarían de funcionar.
Por otro lado, así como los transportistas que llevan estudiantes a las escuelas, otros proveedores del Estado temen por los cortes en los pagos. A dos semanas de los comicios, la situación en la capital da cuenta del cimbronazo que significó la derrota y del fuerte compromiso tanto del sector público como de buena parte del sector privado, con los intereses político partidarios de la fuerza que gobernó la provincia durante 28 años.
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