Difícilmente Bragado pueda crecer de manera ordenada sin su Código Urbano

Pese a que en 2010 fue aprobado por unanimidad en el HCD, la Provincia aún no lo convalidó. Mientras tanto continúa vigente el viejo Plan Regulador de hace 34 años.
De sólo pensar que aún la Ciudad y el Partido se rigen a partir de una norma de ordenamiento territorial de hace 34 años, podemos imaginarnos el por qué del crecimiento desmedido y prácticamente sin planificación del que diariamente pagamos las consecuencias. Hoy vemos quintas que quedaron en medio de Bragado, viviendas cerca de silos o del Parque Industrial, barrios que fueron construidos en cualquier sitio, entre otros tantos ejemplos. Lo grabe es que la problemática ya fue tratada por el Honorable Concejo Deliberante en 2010 y hasta se pensó y aprobó una solución por unanimidad: un nuevo Código Urbano Ambiental. Desde entonces la Ordenanza espera ser convalidada por la Provincia, y, por lo tanto, se sigue extendiendo la vigencia del viejo Plan Regulador de 1979.

Tres décadas atrás Bragado no era el mismo que hoy. Sus necesidades eran distintas, la forma en la que se planeaba su crecimiento no era igual y la visión sobre cientos de aspectos cambió. Los edificios eran una novedad, muy lejana del boom que se registra desde los últimos años; AcerBrag y el Parque Industrial aún parecían encontrarse muy alejados de la zona urbana; y el número de barrios de la ciudad era muy inferior al actual. Por todo eso es que resulta necesario un pronto reemplazo del Plan Regulador de 1979, ya que de lo contrario difícilmente Bragado pueda reflejar en hechos el plan de crecimiento ordenado que consensuaron años atrás las distintas agrupaciones políticas, vecinos, ingenieros y demás entendidos y aludidos del tema.

El Código de Ordenamiento Territorial Urbano Ambiental del Partido de Bragado, más conocido por su simplificación Código Urbano Ambiental, es la norma que indica hacia dónde deben crecer la Ciudad y las distintas localidades del interior del Partido. Especifica cómo debe organizarse el suelo, el espacio público, delimita zonas para distintas actividades, etc. Busca preservar el patrimonio arquitectónico y fija las pautas de cómo debe ser el desarrollo urbanístico.

Toda ciudad debe estar pensada. La Plata es quizás la más famosa en éste aspecto ya que fue planeada desde su misma fundación. También Bragado (aunque no con tanta perfección) cuando en sus orígenes se distribuyeron las propiedades de acuerdo a los terrenos bajos y altos, y más aún con la decisión de que el pueblo siguiera el trazado ortogonal – damero heredado de las Leyes de Indias de los tiempos coloniales. Ya en 1882 Bragado era una especie de rectángulo de aproximadamente entre 6 y 10 cuadras hacia los distintos costados de la Plaza 25 de Mayo; sus límites eran las calles Jaime Coll (antes llamada Jujuy), Hnos. Islas (antes Teniente Ramírez), Sarmiento (por entonces denominada San Juan) y la vía ferroviaria lindante con la calle Moya (antes Olavarría). Aquella proyección del pueblo se extendió durante varias décadas, hasta que los espacios comenzaron a resultar insuficientes. Así aparecieron las modificaciones, primero sumando cuadras detrás de la calle Moya hasta Corrientes y luego en dirección al acceso Elizondo con los barrios Obrero, Coll, 25 de Mayo, las Violetas, entre otros.

Si bien durante mucho tiempo hubo concordancia entre los distintos gobiernos locales acerca del crecimiento ordenado que debía tener Bragado, ya hacia la década de 1970 era evidente que aquella planificación se estaba perdiendo. El Concejo Deliberante entendió que era necesario un Plan Regulador, por lo que desde 1973 comenzaron los debates entre concejales del radicalismo, Partido Intransigente y FREJULI, incluyendo la ubicación que debía tener el Parque Industrial y la posibilidad de que se extendieran las vías del tren hasta Aceros Bragado (hoy AcerBrag). La concreción del proyecto se dilató por varios años hasta que, en 1979, el gobierno de facto de Ibarra impuso un Plan Regulador en base a un molde pensado para distintas ciudades de la Provincia.

Desde entonces el viejo Plan Regulador sigue vigente, pese a que su realidad política, social y ambiental dista mucho de la de 1979. Es por eso que, ante la necesaria re-planificación y modernización de la norma, el Honorable Concejo Deliberante sancionó en 2010 un nuevo Código Urbano Ambiental, con apoyo unánime de todos los Bloques de Concejales. Se trató de un largo trabajo de 5 años, que se prolongaron entre la gestión de Orlando Costa como intendente municipal y la actual administración de Aldo San Pedro.

Para evitar nuevas construcciones en lugares inapropiados, el nuevo Código Urbano establece que el crecimiento de la ciudad debe darse hacia el sur, detrás de la calle Sarmiento. Además prevé la construcción de boliches a un costado del acceso Juan D. Perón, insta a transformar la calle Paseo del Bosque en una nueva vía de acceso a la Ruta Nacional N° 5 y la creación de un Concejo Asesor para que trate los casos puntuales que no incluya el Código y vele por la preservación de la memoria urbanística.

¿Qué pasó en los últimos tres años? Se hicieron los retoques correspondientes a la Ordenanza, pero aún la Provincia no la convalidó y no hay indicios de que lo haga en el corto plazo. “Los códigos urbanos son los únicos sistemas de normas complejas. Toda ordenanza que sanciona el Honorable Concejo Deliberante, y que luego promulga el Intendente, tiene vigencia y se ejecuta en el momento que se establezca […]. Tiene fuerza ejecutiva directamente. Pero […] los códigos urbanos necesitan ser convalidados por la Provincia, para que respeten todos más o menos el mismo patrón, porque sino cada municipio dictaría normas de acuerdo a distintas situaciones y serían muy dispares entre unos y otros. Se necesita un decreto del Gobernador y eso es lo que estamos esperando”, respondió ante nuestra consulta la concejal Marita Gelitti, quien en 2010 presidió la comisión de Planeamiento y Promoción del Desarrollo Económico del Concejo Deliberante.

La prolongación de la vigencia de Plan Regulador favoreció en reiteradas ocasiones al Ejecutivo Municipal ya que pudo llevar adelante distintas obras que irían en contra del nuevo Código Urbano Ambiental. El anfiteatro (aún sin terminar) es un claro ejemplo, porque fue construido en el corredor verde de la ciudad. Otro caso es el de la sala de primeros auxilios “Evita” (Mechita), debido a que fue edificada en el predio de la Plazoleta José Vecchio. “Esto es lo que pasa cuando no hay una norma con plena vigencia y tampoco una conducta de ejemplaridad por parte del Estado. El que está gobernando siempre tiene un plus por sobre el ciudadano común: es el de predicar con el ejemplo”, comentó al respecto la actual presidenta del Bloque de Concejales Radicales, Marita Gelitti, en una entrevista que realizamos para “Bien de la Gente” (Satélite Pampa F.M.).

Ante ésta situación surge la siguiente pregunta: ¿Por qué debemos continuar con una norma de 1979, claramente ajena a nuestra realidad y proyección a futuro, siendo que el Concejo Deliberante aprobó una nueva Ordenanza por unanimidad? Es indispensable que la Provincia se ocupe del asunto y convalide el Código Urbano Ambiental, ya que de lo contrario difícilmente Bragado pueda crecer ordenadamente. El gobierno local debiera cumplir lo que sus propios concejales votaron y hacer todo lo que esté a su alcance para agilizar los trámites. Por su parte los concejales pueden optar por elaborar una resolución al respecto. Bragado lo necesita. La ciudad, las localidades del interior; todo el Partido.

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