De Narváez admite errores. Reivindica su alianza con Alfonsín y se muestra confiado, a pesar de la derrota.
¿Dónde quedó el 34 por ciento del 2009, cuando le ganó a Kirchner? Los votos no son de nadie, son de los ciudadanos. En la oposición cometimos el error de no haber podido conformar un mensaje y un frente electoral más consolidado. Esto es lo que la gente vio y por eso está tan fragmentado el 50 por ciento que no eligió al Gobierno. No surgió, a nivel nacional, un liderazgo claro para estas primarias. Hay que trabajar para que esto suceda, pero está claro que en la provincia de Buenos Aires es entre Scioli y De Narváez.
¿La suma De Narváez-Alfonsín terminó restando? No creo. Por parte del radicalismo y por una parte del peronismo hubo un rechazo mayor al que nosotros pensábamos. Pero, aun en una condición muy compleja, nos acompañó más de un millón de personas. Mi convicción es que en la provincia no estamos viviendo bien y que Scioli fue arrastrado electoralmente por Cristina.
¿Usted quiere decir que no fracasó la alianza entre ustedes? Yo diría que no. Alfonsín salió segundo a nivel nacional y yo salí claramente segundo en la provincia. Nadie puede hablar de fracaso. Esperábamos un resultado más parejo, pero ni el Gobierno esperaba la cifra que obtuvo. La gente reconoció en ellos más que lo que ellos creían.
¿Cuál es su autocrítica? Hice una propuesta con una posición demasiado nacional cuando mi ámbito debe ser la provincia. Me tengo que sentar a entender mejor qué pasó que hasta el interior de la provincia votó al kirchnerismo, cuando no hubo una sola medida en favor del campo.
A esta altura, ¿no cree que Scioli y Cristina ya ganaron? Creo que es muy difícil revertir el resultado nacional, pero en la provincia podemos ganar nosotros. Las primarias fueron una especie de referéndum y hubo un enorme bloque que votó por Cristina. Soy respetuoso de lo que votó la gente, no le resto méritos. Creo que en octubre se va a mirar con mayor detenimiento cómo estamos viviendo los bonaerenses y nosotros vamos a plantear una forma distinta de vivir. El lunes hubo cinco homicidios en la provincia. Scioli no menciona la palabra inseguridad. ¡No la menciona! ¿Usted va a salir a seducir al electorado de Cristina? Yo creo que Cristina, si resulta electa, haría mucho mejor Gobierno con un gobernador como yo en la provincia. Sin restarle un gramo al resultado del domingo, lo que viene es otra cosa. Este era un referéndum a una forma de Gobierno y el kirchnerismo ganó ampliamente, por encima de lo que se esperaba. Pero el 23 de octubre se elige gobernador. Scioli no es invencible. Voy por el batacazo para que el país tenga un equilibrio. El país lo necesita y el kirchnerismo mucho más.
¿La gente le pasó factura por la ruptura con Macri y Solá? Fue una condición natural que Mauricio compitiera en Capital casi desde el mismo día de la elección de 2009. Seguro que un sector cuestionó la ruptura, no tengo duda, pero no se dio para seguir. Tal vez no lo pudimos explicar, pero Ricardo y yo tratamos de impulsar la unidad que genuinamente pedía la sociedad.
¿El Gobierno recibió un cheque en blanco? No, jamás. El ciudadano está más maduro que los dirigentes. Tal vez nosotros actuamos en un microclima que no se condice con lo que pasa en la vida real. Yo camino la provincia, la recorro y me duele que estemos resignados a la inseguridad. Voy a trabajar hasta despertar a la gente y decirle que no nos demos por vencidos. No puede ser que 100 mil delincuentes compliquen a 11 millones de personas. Scioli pone cara de compungido y dice que no hay nada que hacer.
¿No es un papelón que el Gobierno les haya sacado más de 30 puntos? No me siento avergonzado. No veo que sea un papelón, en todo caso es un resultado adverso y yo trabajo para revertirlo. Repito: el mejor equilibrio para Cristina es que yo gobierne la provincia.

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