La ciudad de Neuquén creció a pasos agigantados y lo que antes eran zonas de fábricas, empresas y talleres hoy son barrios. Se multiplican las denuncias por ruidos molestos, contaminación y temblores.
Neuquén > El crecimiento imponente de la ciudad no sólo generó los problemas cotidianos del desorden urbano, sino que también impuso de manera imprevista la convivencia de actividades que en otro momento no eran pensadas para los vecinos.
En algunas zonas, la coexistencia entre comercios, industrias y talleres con las viviendas familiares se convirtieron en un problema difícil de solucionar, y que muchas veces hasta termina con la clausura definitiva de los comercios ante las denuncias de los vecinos por los ruidos molestos o movimientos que se generan.
Delia Faris, directora municipal de Atención al Ciudadano, contó que desde enero hasta el 28 de mayo de 2010 se recibieron a través del 0800, en la dirección municipal, y a través de los diferentes teléfonos municipales un total de 130 reclamos relacionadoa al funcionamiento de comercios.
"Esto tiene que ver con contaminación ambiental por carpinterías, metalúrgicas y talleres de chapa y pintura. También tiene que ver con ruidos molestos, con carga y descarga de mercadería que afecta al vecino, y por venta de alcohol en comercios no habilitados", detalló la funcionaria quien remarcó que se está hablando de un promedio de 26 reclamos al mes, o uno por día.
Santiago Rivas, director de Comercio del municipio, contó que la convivencia entre zonas residenciales, industriales y comerciales en un mismo sector son moneda corriente en la ciudad, y que generalmente son ellos los que deben dar respuesta a este tipo de conflictos de difícil resolución.
Usos y desusos
"Se complicaron los usos urbanos, no impedimos la habilitación de los comercios porque los usos del suelo lo permiten, pero tenemos que pedir como corresponde para una actividad determinada una memoria de seguridad contra incendios y una auditoría ambiental. Ahí es donde entran los problemas, porque en la auditoría ambiental el profesional no evalúa en un entorno de industria y nada más, sino en un entorno de industria casa, y esto genera que las denuncias no paren", mencionó Rivas y explicó que cuando el personal de proyección ambiental va a los barrios a evaluar el entorno consultan con los vecinos y "dicen que los vuelven locos".
Luego afirmó: "Yo a los trámites los puedo seguir tomando y habilitando siempre y cuando se cumpla con todo, lo que pasa es que los requisitos son mayores y cambia totalmente la forma de auditoría".
Contó que los barrios con mayores problemas son Mariano Moreno, Belgrano, Canal V, Valentina Sur, las calles Obreros Argentinos y Luis Beltrán al cuatro mil.
"La verdad es que la zona urbana vino después. Plantearse para más adelante una especie de plan maestro para traslado de empresas a Parque Industrial, obviamente con beneficios a empresarios, podría ser una solución, pero esto demanda tiempo y muchos costos", dijo el funcionario y agregó: "Hay que empezar a trabajar en el tema tránsito pesado e industrial, hay que buscar una vuelta".
Ejemplos
Uno de los casos ejemplificadores y que ahora se está discutiendo en el Concejo Deliberante son los comercios de Canal V. "Es una zona mixta, un grado menor a Parque Industrial, por lo tanto es compatible la habilitación comercial de un metalúrgico, un taller de pintura, que pueden tener un impacto ambiental grande pero que en esa zona es viable habilitar. Lo cierto es que hace unos años se autorizó como zona residencial con lo cual es obvio que pase esto: denuncias por ruidos molestos, por supuestas rajaduras en viviendas, de golpeteo de máquinas y las denuncias sobre esto empezaron hace cinco o seis años".
"Ha pasado en Mariano Moreno con el mayorista Yaguar por la carga y descarga de camiones; esto todavía no se solucionó, está en veremos. O en toda la zona del barrio Belgrano donde hubo un cambio de suelo y no se permiten ciertos depósitos lo que es por ejemplo un perjuicio para el propietario del inmueble que no encuentra uso", detalló el director municipal.
También contó que cuando las denuncias de los vecinos son constantes y la convivencia es imposible se ha llegado a la clausura de locales y, en algunos casos, de comercios importantes y con renombre, como pasó con el bar El Viejo Teatro, en el Bajo. "Un día un vecino denunció y después de un tiempo tuvimos que cerrarlo, porque no pararon las denuncias desde el primer reclamo. En este caso, el uso del suelo daba pero se podía mitigar el impacto acústico. Otro ejemplo es el de una reconocida empresa constructora en calle Cipolletti: el uso del suelo era compatible salvo por una máquina, y las denuncias fueron constantes y finalmente se tuvo que ir", concluyó Rivas.
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