Así lo determinó la coordinadora de fiscales de esa ciudad, Dra. Silvia Albornoz. Enviados especiales recorrieron los lugares donde se produjo el operativo que terminó con la detención de “El Gallo” Andrada.
Visiblemente preocupada, la funcionaria dejó en claro que más allá de que la droga es materia de la Justicia Federal, resaltó que en la cotidianeidad está presente.
‘Trabajamos con esfuerzo, pero en este tiempo la gente se niega a dar nombres. Quizá el concepto real de Justicia deba reformularse y entender que todos -incluidos habitantes- debemos colaborar’.
Prevención
Ahondó: ‘Prevenimos y buscamos determinar qué origina el delito. Sabemos que de muchas personas que actúan influenciadas por ella, es resultante de que la droga altera los frenos inhibitorios de cualquier persona’.
Tajante, Albornoz destacó: ‘Roban para drogarse. Es decir, la misma suele regir conductas y lo más preocupante, alguien se la provee’.
A criterio de la fiscal, las consecuencias “no son privativas de Frías, en un problema que afecta a gran parte del país”.
Temor colectivo
Tras la caída de Claudio “El Gallo” Andrada, a quien se atribuye la propiedad de 583 kilos de cocaína secuestrados en Córdoba, la “Ciudad de la Amistad” modificó ciertas conductas.
La gente evita todo lo atinente a la droga: los considerados aliados y cómplices desaparecieron.
Es decir, el golpe de Gendarmería forzó al bajo perfil y los sujetos que alardeaban de dinero y vehículos, ocultaron sus rostros.
Un alto funcionario policial señaló ‘que también se redujo el número de chicas de la noche en la calle, una actividad energizada con el consumo de drogas.
De todos modos, el funcionario clarificó que el negocio persiste. Quizá los narcos bajarán un cambio en la metodología y el libertinaje con que operaban en la estratégica ciudad.
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