Anoche hubo un nuevo megaoperativo policial. Al cierre de esta edición, 250 efectivos de la Bonaerense entraron a Villa Esperanza, en San Martín. Tenían el dato de que la nena podía estar ahí. Antes, allanaron todas las casas del barrio de Candela.
Anoche, una persona llamó cuatro veces al 911 para denunciar que Candela estaba oculta en una casa de la Villa Esperanza en el partido de San Martín. Entonces 250 policías realizaron un mega operativo en el lugar y revisaron 50 manzanas. Al cierre de esta edición, seguían en el interior del barrio.
Antes, por la mañana, los investigadores habían entrado a la casa de Juan Manuel, un muchacho de 23 años que vive a la vuelta de la casa de Candela y purgó una condena de dos años por robo. La policía se llevó su computadora. “Mi hijo no tiene nada que ver, sólo vinieron por sus antecedentes”, dijo Patricia, su madre, a Clarín . La policía llegó a Juan Manuel porque el chico la vio minutos antes de desaparecer. Una versión señala que Juan Manuel le habría dado 10 pesos a Candela porque ella le habría conseguido el número de teléfono de Glenda, una chica que vive al lado de la casa de Candela.
El fiscal de la causa, Marcelo Tavolaro, maneja cinco hipótesis fuertes y otras tantas más débiles, que se caen cuando los investigadores indagan. Las tres principales –ratificadas también por un ex comisario de la Bonaerense a Clarín – son que la nena se haya ido por su propia voluntad, haya sido raptada o que haya caído en una red de trata. “Lo primero que se hace –explicó el ex comisario– si hay sospechas de que se haya fugado del hogar es ver donde buscaría contención. En muchos casos sucede que están de novias con una persona mayor de edad y no le cuentan a su familia pero a sus amigos sí, entonces se indaga a su círculo íntimo”. Está hipótesis está prácticamente descartada: Candela tenía buena relación familiar y no había motivos aparentes para que esto suceda.
La hipótesis del rapto es muy investigada. Para que este delito exista el criminal tiene que estar motivado, tiene que estar presente el “bien” (la víctima) y en el momento de producirse el rapto no debe haber testigos. “Se investiga a todos los criminales conocidos por la policía, que tengan estos antecedentes o redes de pedófilos para ver si se encuentra algo”, dice el investigador.
La tercera hipótesis es la de la trata de personas. “Las organizaciones –explica la fuente–por lo general investigan previamente a la víctima”. En el caso de Candela, ésta es una hipótesis que se enfría, pero se sigue investigando.
Otra de las líneas de la investigación es la de un secuestro extorsivo. Aunque no hubo ningún llamado a la casa de Candela para pedir rescate. “Entró una llamada de una persona que se hizo pasar por un secuestrador. Seguimos la llamada y era un secuestrador oportunista que nada tenía que ver con el caso. Quedó detenido por el delito de extorsión”, dijo una fuente de la investigación.
El padre de Candela, que está cumpliendo una condena de tres años, le dio a los investigadores sus hipótesis, pero cuando los policías salieron a investigarlas perdieron fuerza... como pasó hasta ahora con todas.
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