El adolescente que baleó a su compañero en el aula dio el nombre de la persona que le entregó la pistola. Al cierre de esta edición se esperaban varios allanamientos.
En la Sala de Terapia Intermedia, Cirugía, del Hospital Regional, el paciente manifestó: “El chico (de cuarto año) no sabía que estaba cargada. Volvíamos de un recreo. Eran como las cuatro menos cuarto. No sabía que estaba cargada. Quería hacer una broma…”
En ese sentido, su hermana -Julia- reveló que el médico les informó que el proyectil no tocó ninguna zona delicada: “Este jueves los médicos sabrán si es necesaria, o no, una cirugía en el rostro. Mis padres, Adolfo Cisneros y Mirta Galván, quedaron en Santiago para acompañarlo”, dijo Julia anoche a EL LIBERAL.
Ahondó: “Somos cinco hermanos. Rodrigo es el menor. Somos una familia de trabajo en el barrio San Martín. Esto nos provocó un susto enorme, pero ya estamos mejor”.
Estudiantes asustados
El hecho generó profunda preocupación escolar y judicial. En ese sentido, el juez José Luis Torrelio y la fiscal Ana María González Ruiz dispusieron una batería de medidas.
Éstas incluyeron el testimonio del estudiante que ingresó el arma de fuego a la escuela.
Trascendió que afirmó: “Me la dio Aranda”, en relación a un sujeto ajeno a su entorno. “Me pidió que la venda en la escuela”, subrayó una alta fuente ligada a la investigación.
De inmediato, los funcionarios judiciales pusieron manos a la obra. Torrelio ordenó investigar, a fondo, el origen del arma; un informe socio ambiental del alumno que llevó el arma y que hizo el disparo; además de trabajar con ambas familias.
En la tarde, facultó a la policía a una inspección ocular en la casa de Aranda, pero los investigadores no habrían encontrado nada.
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