El Barcelona, con Luis Enrique a la cabeza, lo quiere más allá de su sanción. El Liverpool, quien posee el pase, no bajará ni una libra para venderlo. Así las cosas, el futuro de Luis Suárez es incierto.
Se hablará de su mordiscón durante varios días, o cada vez que llegue un Mundial, o cada vez que otro jugador haga algo similar. Luis Suárez quedará en la historia de los Mundiales más por la acción contra Chiellini que por sus goles (cinco entre 2010 y 2014). Sin embargo, más allá de la sanción que le impuso la FIFA -cuatro meses sin jugar-, el Barcelona no afloja en su idea de tenerlo como el nuevo 9 del club. Luis Enrique, nuevo DT Culé, lo quiere y, según dicen los medios catalanes, ya le dio su "bendición".
El entrenador avaló el fichaje porque es uruguayo es un delantero de su gusto y, además, el club dejaría ir a Alaexis Sánchez o Pedro, sumado a la baja de Cesc Fábregas. Sin embargo, desde Liverpool dejaron en claro que no bajaran ni una libra por el pase del Pistolero, sin importarles la sanción. John W. Henry, dueño de los Reds, y Brendan Rodgers, DT del equipo inglés, no darán el brazo a torcer: si lo quieren hay que poner 80 millones de libras, algo así como 99 millones de euros. Para el Liverpool sería un negocio redondo, desprenderse de un jugador que está en el ojo de la tormenta y sumar millones para armar un nuevo team. El Barsa está atento a cada movimiento. Podría ser el nuevo ladero de Messi..
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