La diócesis de Concepción celebró a su patrona

La diócesis de Concepción celebró a su patrona
La fiesta de la Inmaculada Concepción tomó un tinte especial en el sur tucumano, con ocasión de las fiestas patronales de la diócesis de Concepción y la celebración de las bodas de oro de esta jurisdicción eclesiástica.

La fiesta de la Inmaculada Concepción tomó un tinte especial en el sur tucumano, con ocasión de las fiestas patronales de la diócesis de Concepción y la celebración de las bodas de oro de esta jurisdicción eclesiástica creada por el papa Pablo VI. Miles de fieles de Monteros, Aguilares, Santa Rosa, Simoca y otras localidades acudieron a la ciudad sede episcopal para renovar su fe en María y celebrar el camino recorrido.

A la hora cero del domingo, la sagrada imagen de la Inmaculada Concepción salió al atrio de la catedral en manos del párroco del templo mayor, presbítero Fabián Brito, quien la llevó hasta el escenario montado sobre la plaza Mitre, mientras los fieles acompañaban con cantos, gritos y lágrimas. Inmediatamente comenzó la primera misa de la jornada, presidida por el presbítero Rodolfo Apud, párroco de Nuestra Señora del Carmen, de Aguilares.

A las 6 y a las 7 nuevamente se celebraron misas en el escenario central, mientras los peregrinos llegaban a la ciudad acompañados por los sacerdotes. El presbítero Abel Peñaloza, párroco de Nuestra Señora de La Merced, de Trinidad, destacó en la segunda misa matutina la figura del peregrino, quien llega cargando de cosas para ofrendarlas a la Virgen.

Por la tarde del domingo, el obispo de Concepción, monseñor Armando José María Rossi OP, presidió la misa central a las 18.30, en compañía del presbiterio diocesano. Tras la celebración, encabezó la procesión por las calles aledañas de la ciudad y luego asistió, junto con los miles de fieles, a la subida de la Virgen al camarín.

“Dios asegura que pondrá enemistad entre la mujer y el demonio, entre sus descendencias, cuando aquél tienta a Eva a desobedecer a Dios. Y después aparece María como un símbolo de la redención y del bien con Jesús", dijo ante una multitud el obispo de Concepción, monseñor José María Rossi OP, al presidir la misa central de las celebraciones que se realizaron para honrar a la patrona diocesana, en el marco de las bodas de oro de esta jurisdicción eclesiástica.

El obispo diocesano recordó que Dios "es nuestro amigo y quiere la felicidad para todos nosotros"; en cambio, "el enemigo quiere nuestra desgracia". Con Jesús, alguien de la descendencia de la mujer "fue nuestro Salvador y la humanidad transitó el camino de la felicidad desde el día de la Encarnación". El prelado agregó que el encuentro con Jesús es el encuentro con la felicidad plena, anticipo del cielo en la tierra.

Monseñor Rossi dedicó palabras a las madres que son capaces de "dar la vida por sus hijos”, por la felicidad de sus hijos: “Ellas saben que no tenemos que comprar espejitos de colores como nos quieren vender. Las madres se convierten en leonas a la hora de defender a sus hijos. Con mayor razón María, que está dispuesta a ayudarnos y a protegernos”.

El obispo finalizó diciendo que los varones “también necesitan la presencia de las madres", e invitó a dar gracias por las madres, por la Madre del Cielo y por Jesús, “que anima y nos dice que la Esperanza está viva".

A las 21 se produjo la subida de la Virgen al camarín, otro momento de gran emoción, previa a la misa por los servidores. Este año, bajo el lema fue: “María Enséñanos a vivir y ayúdanos a salir…”, se dedicó una novena en honor a María desde el 29 de noviembre, con celebraciones y plegarias que se fueron eslabonando en una cadena de alabanzas, peticiones y agradecimientos a Dios por los 50 años de la comunidad diocesana.

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