Dicen que avanzar hacia una ciudad libre de humo afectaría al comercio

Empresarios gastronómicos reconocen que la medida será beneficiosa en materia de salud. No obstante temen una caída en el consumo y advierten que las inversiones para crear espacios para fumadores quedarán obsoletas
Pocas horas después de la aprobación de la ordenanza que impedirá que se continúe fumando en espacios cerrados con acceso público a partir del próximo 25 de abril, empresarios del rubro hotelero y gastronómico de Mar del Plata manifestaron opiniones divididas respecto de la aplicación de esta medida. Si bien queda claro que será beneficiosa para la salud de sus clientes y trabajadores, la mayoría teme que la consecuencia inmediata sea una contundente caída en el consumo.

El proyecto elaborado por el concejal Ricardo Palacios (Acción Marplatense) y aprobado en el Concejo Deliberante durante la sesión de este miércoles por unanimidad contempla que no se podrá fumar en lugares de trabajo, bares, shopping’s, hoteles, restaurantes, cybercafés y bingos, entre otros.

De acuerdo con los operadores comerciales consultados por El Atlántico, la ordenanza tendrá un impacto “positivo” sobre la salud de los clientes y trabajadores de este tipo de espacios cerrados. Sin embargo, según se prevé, la prohibición traerá aparejada una sólida baja en el nivel de consumo, fundamentalmente en los cafés, donde acostumbra fumarse más.

Dentro de la gastronomía, los restaurantes y demás locales abocados a la elaboración de platos calientes han prohibido desde hace algún tiempo que los clientes puedan encender sus cigarrillos dentro del comercio. Por lo tanto, este rubro no sufriría –al menos seriamente- las consecuencias.

Sin embargo, en aquellos donde predomina el café y sus derivados, en muchos casos el espacio ha sido remodelado -adaptándose a la ordenanza (Nº 8777) aún vigente- y se han creado sectores especiales para fumadores, a través de una división que impide que el humo se propague entre los no fumadores o también llamados fumadores “pasivos”.

“El problema es que muchos adaptaron sus comercios para crear los sectores para fumadores. Y esas inversiones no sabemos en qué van a quedar, porque se debatió y se aprobó todo muy rápido”, reconoció el presidente de la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica, Daniel Suffredini.

En ese mismo sentido, el representante de la actividad gastronómica local indicó que “la situación se veía venir”, debido a que “el proyecto contaba con el aval de todo el Concejo”. “No podemos estar en contra de algo que es bueno para la calidad de vida, pero algunos se van a ver afectados”, aseguró.

En principio serían dos las consecuencias negativas que podrían presentarse en forma directa. En primer lugar, una sólida caída en el consumo que guarda una explicación lógica: según se prevé, el fumador, al verse impedido de fumar permanecerá menos tiempo en el lugar elegido.

Asimismo, el otro problema son las inversiones realizadas durante este último tiempo para adaptar los salones y crear espacios especiales correctamente ambientados para fumadores.

Al respecto, Marcelo Robles, titular de una cafetería del microcentro, analizó: “Yo no dudo que esto va a ser positivo para la calidad de vida de todos, pero los que hicimos refacciones para crear un rincón de fumadores terminamos tirando plata a la basura”.

Vale aclarar que sobre la fecha de entrada en vigencia de la ordenanza, el concejal Palacios le explicó a este medio que “muchas personas ya habían realizado inversiones de cara a la próxima temporada para contar en sus comercios con espacios para fumadores y no fumadores” y aclaró que precisamente “por este motivo se decidió que la medida entre en vigencia luego de Semana Santa, para que los comerciantes puedan recuperar el dinero invertido”.

Por su parte, Avedis Sahakián, representante de una popular cadena de locales gastronómicos de larga data en Mar del Plata celebró la aprobación de esta medida, aunque reconoció que “posiblemente afecte los locales que aún conservan el espacio para fumadores.

“En mis locales hace tiempo que ya no se permite fumar y ha mejorado también la salud de los empleados. Incluso esto ya se aplica en otras ciudad del mundo, es una tendencia, pero posiblemente tenga un impacto comercial negativo en algunos comercios”, agregó.

Otro de los sectores que teme verse perjudicado es el de los bares. Al respecto, Gabriel Scornalienchi, propietario de dos locales (uno con área de fumadores y el otro para no fumadores) e integrante de la Cámara de Restaurantes, Bares y Afines (CARBA), dijo en principio que la resolución “no será beneficiosa para la actividad comercial” pero sin embargo confió en que “Mar del Plata va a tener que acostumbrarse como lo hicieron muchas otras ciudades del mundo”.

“Hay que ver los hechos, no hay que apresurarse. Uno puede creer que va a ser muy negativo, porque es lo que en primer lugar se piensa, pero hay que evaluar la respuesta de la gente, que por cierto está muy acostumbrada a pedirse una copa o un trago y acompañarlo con un cigarrillo”, añadió.

A su vez, el empresario destacó que “los fumadores tendrán que acostumbrarse a salir afuera para fumar”, ya que la normativa exceptúa de la prohibición el hecho de fumar en patios, terrazas, balcones y demás espacios al aire libre de los lugares cerrados de acceso al público, siempre y cuando no sean zonas de paso obligatorio para la población no fumadora.

Sobre el cierre de sus declaraciones, el referente de la Cámara reconoció: “Cuando me enteré de la noticia lo primero que pensé fue en quienes tuvieron que remodelar sus locales para hacer un sector de fumadores. Esa inversión queda en la nada”.

Por último vale señalar que la ordenanza incluye sanciones por incumplimiento, a través de multas equivalentes al valor consumidor final de entre 250 y 1000 paquetes de veinte cigarrillos del mayor precio comercializado en el país. Además, en caso de reincidencia en la falta, la multa se elevaría al triple de su monto, aunque también se podría proceder a la clausura del comercio por 30 días. En tanto, lo recaudado por infracción a la norma sería asignado a programas de prevención y lucha contra el consumo de tabaco.

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