La gran cantidad de calles semi inhabilitadas para el tránsito, los pozos por roturas “crónicas” de las calles pavimentadas, sumado a que desde hace tiempo que no se pavimentan nuevas arterias, son el dato visible del “déficit” vial que presenta la ciudad.
Lo cierto es que mientras nuevos pozos, zanjas y aberturas se generan en el trazado de calles, nada se hace para repararlos y es escaso el trabajo de maquinaria vial sobre los caminos de tierra o ripio que a esta altura superan a las pavimentadas largamente.
De acuerdo a un relevamiento realizado durante la semana pasada por este medio, se puede observar y registrar un “pozo, bache o grieta de consideración” cada 400 metros. En este contexto solamente en la zona céntrica y aledaña al sector comercial paralelas inmediatas a las avenidas San Martín e Independencia; la avenida Lisandro de la Torre; Güemes; Eva Perón y Costanera nueva mantiene un estado óptimo o aceptable mas allá de la evidente falta de mantenimiento vial (bacheo) o re-acondicionamiento.
En contra partida, toda la zona periférica presenta un paupérrimo estado de la vía pública. Existen casos como en el barrio Rotary en el que lo recomendable es que los vehículos transiten a “paso de hombre” por la irregularidad del terreno y en algunos casos por los “improvisados reductores viales” que construyen los vecinos, ya sea con lomos de burro o zanjas de vereda a vereda.
Otro caso emblemático es el del barrio 3 de Febrero, en donde proliferan las grietas y los desniveles.
En ese sector de la ciudad, con similares características al de otras zonas altas de la ciudad las inclemencias climáticas hacen lo suyo sin que luego nada sea reparado.
De este modo las tormentas de viento o lluvia erosionan el trazado para vehículos causando pequeños desfiladeros.
También se observan casos en donde el terreno alto literalmente cubre de sedimento las calles, dejándolas inhabilitadas. Todo esto sin que luego sean re acondicionadas, rellenadas o despejadas ya sea la necesidad de cada caso.
Lo que sí pudo observarse es que en algunos casos se han señalizado los baches y zanjas, marcando o cortando la calle con “palos y cintas”, tal el caso del sector alto del Vista Hermosa.
“No vale la pena poner una unidad cero kilómetro a trabajar, porque al año queda destruido”, grafica un remisero que lleva varios años en la actividad.
A nadie escapa que un vehículo que cumplió funciones de transporte público, y que padeció el estado de las calles, debe someterse luego a una importante tarea de mantenimiento.
“Tren delantero completo”, sentenció un taxista al ser consultado sobre lo que más daña el estado de las calles de Caleta Olivia.
Sin prioridades
Paradójicamente, mientras crece el déficit vial urbano de Caleta Olivia, se puede ver que se re pavimenta la zona de la ruta 3 del acceso sur. La rapidez y evidente capacidad de recursos con la que se lleva adelante esta obra, contrasta con el abandono y falta de medios que experimenta el trazado vehicular de la ciudad.
Vale preguntarse qué organismo define las prioridades para ejecutar este tipo de trabajos, como así también los montos invertidos en estas obras que aparecen de un día para el otro sin anuncios y generando cortes, caminos alternativos y grandes inconvenientes dadas la falta de señalización
Comentá la nota