No obstante, aún no se reactivó el suministro eléctrico ya que antes hay que realizar algunas evaluaciones. Mientras, detectaron que se elevó el nivel de contaminación en la zona marina próxima a la planta.
Los seis reactores de la accidentada central nuclear de Fukushima ya tienen una línea eléctrica externa, tras haberse colocado un cable hasta el distribuidor de las unidades que faltaban conectar, las 3 y 4.
Los reactores 3 y 4 fueron conectados esta mañana. Las unidades 1-2 y 5-6 habían sido conectadas días anteriores. Salvo los reactores 5 y 6, hasta el momento ninguno de los equipos recibe todavía suministro eléctrico.
Los reactores 3 y 4 son los que actualmente presentan más problemas a los técnicos, junto con el 2, que tiene una fuga de humo blanco.
Aunque los cables ya están tendidos, reactivar el suministro eléctrico puede llevar uno o varios días, ya que antes hay que revisar el estado de todos los instrumentos y motores para evitar un cortocircuito que complicaría aún más las labores de los operarios.
Según la televisión pública NHK, que cita a un portavoz de la Agencia para la Seguridad Nuclear, la electricidad en los reactores 1 y 2 podría reactivarse mañana y la de las unidades 3 y 4 un día después.
Empleados de Tokyo Electric Power (TEPCO), la operadora de la central, junto con militares y equipos de bomberos desplazados desde Tokio y Osaka se esfuerzan desde hace once días por evitar que la temperatura del combustible nuclear se dispare y emita elevadas cantidades de radiactividad.
Camiones de bomberos retomaron hoy el vertido de agua en el reactor número 3, al tiempo que un vehículo especial utilizado normalmente para bombear cemento se centró en la unidad 4, donde preocupa la piscina de almacenamiento, que guarda una gran cantidad de combustible nuclear utilizado.
Mientras se trata de controlar la planta nuclear, operativa desde 1971, las autoridades vigilan los niveles de radiación en la zona, donde un radio de 20 kilómetros alrededor de la central ha sido evacuado y se ha recomendado a los vecinos que están entre 20 y 30 kilómetros que no salgan de sus casas.
Según el Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA), en la localidad de Namie, a 20 kilómetros de la planta, el nivel de radiactividad ha llegado a ser 1.600 veces mayor de lo habitual, hasta los 161 microsievert por hora.
En los lugares más alejados, como las provincias de Saitama, Chiba, Kanagawa y la propia capital, Tokio, las mediciones del gobierno nipón, la OIEA, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y expertos estadounidenses indican que los niveles de radiación están muy por debajo de ser peligrosos para la salud.
La inquietud por el alcance de la contaminación aumentó al confirmarse hoy que las zonas marinas próximas a la central nuclear también muestran niveles de radiactividad por encima de lo normal.
Según TEPCO, una muestra de agua marina recogida este lunes en un radio de 15 kilómetros de la central reveló un nivel de yodo radiactivo I-131 más de 126 superior al límite legal.
Las mediciones del Gobierno japonés se han extendido a los alimentos de la zona, tras detectarse ayer contaminación por radiactividad en leche, espinacas y "kakina", un tipo de verdura local, lo que obligó a prohibir su distribución.
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