Joaquín Vega, el pibe que el domingo recibió la caricia de Román en el empate con Argentinos, apareció en el predio Pedro Pompilio acompañado de su familia para ver la práctica de Boca.
El domingo, en el empate entre Boca y Argentinos, el que se llevó todas las miradas no fue uno de los que estaba adentro de la cancha. ¿Cómo? Joaquín Vega, un chiquito de seis años que observaba el partido desde uno de los vértices de la popu baja y, para asombro de todos, fue saludado por Juan Riquelme antes de tirar un corner.
El pibito le contó a Olé en su edición del martes que había cumplido un sueño y el miércoles apareció en el predio Pedro Pompilio junto a su familia para mirar la práctica de Boca. A Román no llegó a verlo, porque el enganche trabajó en el gimnasio pero igual se dio un gustazo y pudo devolverle el mimo.
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